17 de enero 2002 - 00:00
España suspenderá la exportación de libros
Devaluación y recesión unidas representan el peor cóctel para el lector argentino: las editoriales españolas suspenden, por inviables, las exportaciones de libros a Buenos Aires. Este artículo del diario español "La Vanguardia" es muy crudo en ese aspecto. Como contrapartida, la posibilidad de un renacimiento de la edición argentina, al menos a estas alturas, parece tan lejana como utópica.
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Faustino Linares, director de Random House en el Cono Sur, explica que «lo que no podemos seguir haciendo las editoriales es financiar librerías inviables. No somos bancos para los libreros; tenemos tantos problemas como ellos». De hecho, todas las editoriales contemplan o han aplicado ya planes de ajuste.
Juan Cruz, director de comunicación del grupo, afirma que «eso no tendría nada de raro» y resalta que su editorial, «que es argentina», no ha despedido a nadie. Otro efecto de esta crisis es que ha bloqueado de momento la venta de la editorial argentina Paidós al grupo Random House.
Jorge Herralde, CEO de Anagrama, cuiya distribuidora local es Riverside, cuenta que «tengo mis libros almacenados a la expectativa. La situación es un caos, y la incógnita es si las cosas irán mal o peor. Peor están otros, pues a mayor inversión mayor estropicio». Antonio López Lamadrid reestructuró Tusquets Argentina, no sin dolor: «Hace 15 años que estamos en la Argentina, y ahora hay sólo 5 empleados. Es volver a empezar. No cerramos. Esperaremos un año a ver».
En un país que vive una atroz recesión económica que dura ya cuatro años, la devaluación de un 40% de la moneda significa un certificado de muerte para el libro editado fuera del país. A diferencia de los años 60, cuando Buenos Aires dominaba el mercado editorial de habla hispana, hoy gran parte de los libros que se encuentran en las librerías son importados de España. Pero hoy comprar un libro importado es imposible, pues su precio está por las nubes.
Los argentinos han debido, pues, modificar sus hábitos. El otrora despreciado libro en rústica se ha impuesto sobre las ediciones con encuadernaciones más consistentes, ya que los primeros cuestan la mitad. El 90% de los 73 millones de libros vendidos el año pasado fueron en rústica.
Las medidas económicas del nuevo Gobierno tampoco ayudan. En las aduanas se apilan miles y miles de libros españoles que nadie retira porque exigen el pago en billetes contantes y sonantes, que nadie tiene porque están congelados en las cuentas bancarias.
En el país, según la Cámara Argentina del Libro, se encuentran registradas 1.669 editoriales que a priori serán beneficiadas con la devaluación de la moneda... pero la realidad indica todo lo contrario. Sin poder remitir divisas al extranjero, es imposible pagar derechos de autor o hacer cualquier tipo de convenios con editoriales extranjeras. En Argentina, durante el año pasado, se tradujeron 982 títulos del inglés, 155 del francés y 144 del italiano. Si persisten las medidas económicas, la traducción no será más que un recuerdo.




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