24 de abril 2002 - 00:00
Estrenan "Titus", el Shakespeare bizarro
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Dice Bloom en el capítulo dedicado a «Tito Andrónico» (a la que compara con la literatura de Stephen King), que a él siempre le hicieron gracia los incómodos intentos de Laurence Olivier, y de otros actores de la escuela clásica, cuando los veía esforzarse por darle algo de seriedad al estrafalario papel del general romano.
«Eso es imposible», dice Bloom. «El gran error histórico fue considerar a 'Tito Andrónico' una tragedia. En realidad, es una comedia de humor negro, en la que el joven Shakespeare se burla de su maestro Marlowe, especialmente de las escenas de crueldad de algunas obras suyas como 'Tamerlán'. Por mi parte, he renunciado a volver a ver 'Tito Andrónico' en un escenario a menos que la haga para el cine Mel Brooks, el director más indicado para entenderla, o que se transforme en un musical».
«Tito Andrónico» tiene pasajes tan «bizarros» como el discurso fúnebre por una mosca, que cambia de inmediato a una alabanza a la muerte del insecto, o una escena en la que Marco, hermano de Tito, le reprocha «dirigir las manos de su hija Lavinia hacia la venganza», justamente cuando a ella le acaban de cortar las suyas luego de ser violada, y el propio Tito de quitarse una. «Oh, no menciones las manos en este momento, cruel hermano», exclama Tito. ¿De qué manera puede interpretarse con seriedad esta escena?
Ruego
En otro pasaje, Tito ruega piedad al emperador Saturnino por la suerte de dos de sus hijos condenados a muerte. Su discurso, shakespeariano hasta la médula, podría ser tan conmovedor como los de sus grandes obras; sin embargo, en el acto anterior y sin el menor remordimiento, es el mismo Tito quien despacha de una puñalada a otro de sus hijos sólo porque se opone al casamiento de su hermana con el emperador. La obra no tiene héroes ni moral, y los personajes cambian de pareceres y de lealtades a toda velocidad, matando a cualquiera que se les interponga en el camino. Esto es algo que iba más allá de las posibilidades de tolerancia de la crítica tradicional frente a la imagen de Shakespeare, aunque bienvenido en estos tiempos.
La versión de Taymor, se anticipa, añade a este libre tránsito de sangrías y altisonancias un fondo repleto de anacronismos: motonetas, automóviles, transmisiones radiales a cargo de la SPQR News y romanos imperiales en billares y juegos de video. Jessica Lange interpreta a la reina esclava Tamora, y Alan Cumming al emperador Saturnino.




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