24 de noviembre 2006 - 00:00

Estudio abierto: buen arte en el sitio ideal

Instalación deSofía GarcíaVieyra, una delas numerosasobrasdestacables,que adiferencia deotrasediciones,exhibe EstudioAbierto en elimponenteedificio delCorreoCentral.
Instalación de Sofía García Vieyra, una de las numerosas obras destacables, que a diferencia de otras ediciones, exhibe Estudio Abierto en el imponente edificio del Correo Central.
Tiendas Harrods en 2003, Confitería «El Molino» y Palacio Barolo en 2004, Apostadero Naval y Hotel de Inmigrantes en 2005, la propuesta de Estudio Abierto es recuperar edificios emblemáticos de Buenos Aires, generalmente en desuso, como sede de exposiciones de arte contemporáneo a través de diversas disciplinas. Ahora es el turno del Correo Central (Corrientes 106), edificio pensado por la generación del '80 y concebido como símbolo de las comunicaciones nacionales, obra del arquitecto francés Norbert Maillard, que curiosamente, jamás viajó a Buenos Aires, autor además del Colegio Nacional Buenos Aires y del Palacio de Tribunales.

El lema de esta edición es «La Ilusión de lo Moderno», concepto que alude a la vocación de grandeza implícita en el diseño urbanístico que integra el edificio inaugurado en 1928 durante la presidencia de Juárez Celman y que será puesto en valor para los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo en 2009. Bajo la curaduría general de Ana María Battistozzi y otros curadores invitados, el Correo Central ha sido prácticamente ocupado por más de 170 artistas argentinos y del exterior que han intervenido las inmensas salas principales y sus múltiples rincones y oficinas.

Como sucede generalmente en este tipo de mega muestras hay obras olvidables ya sea por su confusa idea curatorial y realización, otras porque pertenecen a lo que se llama «trash art» (arte basura), en camino de convertirse en moda en Buenos Aires y aquellas que se destacan por su creatividad, afortunadamente, la mayoría. Empezamos el recorrido del tercer piso por los videos en pantalla gigante de Gabriela Golder, de carácter testimonial, obreros y empleados relatando vivencias de su paso por la fuerza laboral y el de Charly Nijensohn, tan bello como apocalíptico, cuyos sonidos se entremezclan.

Del Grupo de Arte Contemporáneo de Tucumán, una muy buena selección grupal, se destacan las foto-collage digital de Rolo Juárez. En cuanto a los artistas españoles convocados, no encontramos nada significativo. En el segundo piso, Paula Senderowicz presenta una poética instalación en cascada «Postales en tinta azul»; el colombiano Carlos Motta investiga la percepción pública de la gobernabilidad en distintos países latinoamericanos a través de entrevistas callejeras en videos simultáneos. Es también poética la instalación luminosa «Envíos I y II» de Marcela Cabutti, y como es habitual en Carlos Gallardo, una instalación escultórica de alto nivel de ejecución compuesta de bolsas de tul contenedoras de miles de fotografías de época.

«El Colapso de las Catedrales (Serie Contra la arquitectura)», instalación específica para el sitio de Sofía García Vieyra, las piezas sobre el muro de Fabiana Imola en metal recortado, «Table Ronde», video proyección de Diana Lebensohn, «Bandera» de Sergio Avello, instalación lumínica, la escultura blanda que invade el espacio de Sabrina Moroni, la instalación colgante de Julián D Angiolillo, constituyen excelentes expresiones de artistas que comienzan a ser reconocidos en nuestro medio.

Las pequeñas oficinas mencionadas deparan sorpresas: «Contemplación», video instalación interactiva de Ananké Asseff en la que se debe ingresar individualmente según las instrucciones de un monitor, «Yo también me fui al cielo», los vetustos muebles de una oficina abandonada parecen emerger de un mar de papeles de seda plegados, instalación de Andrea Moccio. Mágico es «La Hora Mágica» de Alí Chen, proyecciones sobre papel, «Servicio de Palomas Mensajeras» de Verónica Gómez, un mundo con códigos propios, la sucesión de escenas de películas argentinas en las que una carta en manos de Mecha Ortiz, Analía Gadé, Mirtha Legrand y otras estrellas de entonces, es protagonista.

Es significativa por la narración y las reflexiones sobre la obra de artistas importantes como por ejemplo, Dalí, Duchamp así como sobre la propia del artista conceptual Eduardo Costa, que actualmente vive en Buenos Aires.

Dejamos para el final el desplazamiento nostálgico al ritmo de jazz de una modelo por los inmensos y laberínticos espacios antes de ser «ocupados» por los artistas, una atrapante video proyección de Delia Cancela.

Estudio Abierto, una experiencia multisensorial que además de artes visuales ofrece ciclos de música, performances, videos que pueden verse sentados, detalle muy importante dada la experiencia por Bienales, espectáculos de teatro, charlas, excelente montaje y circulación, folletería explicativa y que se complementa con recorridos por talleres de artistas de la zona así como por edificios históricos. Entrada gratuita. Hasta el 3 de diciembre de 12 a 24.

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