20 de marzo 2007 - 00:00

Estupenda "Carmen" repuso el Teatro Argentino de La Plata

Julieta Paulrealiza ungran trabajotécnicodramáticocomoCarmen,acompañadapor el bailaríninvitado LuisOrtigoza,perfectamentea la altura enel papel deDon José.
Julieta Paul realiza un gran trabajo técnicodramático como Carmen, acompañada por el bailarín invitado Luis Ortigoza, perfectamente a la altura en el papel de Don José.
«Carmen». Coreog.: M. Haydée. Mús.: G. Bizet. Arreglos y orquestación: A. Dobreva. Esc.: P. Núñez. Ilum.: G. Lorenti. Ballet y Orq. Estable del T. Argentino de La Plata. Dir.: J.M. Carciófolo. Dir. Ballet: C. Delmagro. Bailarín invitado: L. Ortigoza (Teatro Argentino de La Plata.)

Quizás la máxima efectividad de la «Carmen» coreografiada por Marcia Haydée, que estrenó el año pasado el Ballet Estable del Teatro Argentino y que se repone ahora, se halla en dos magníficos dúos construidos por la artista brasileña con mano maestra.

El primer dúo es un fragmento cargado de tensión dramática que cierra de manera impactante el primer acto de la obra y muestra con audacia el salvaje encuentro sexual de Carmen y Don José. El mismo dúo, sutilmente transformado en dúo de rechazo, se repite al finalizar la obra. Así es «Carmen». Su destino está marcado desde el principio. Luego se lo dirán las cartas. El final es la muerte y no hay por qué cambiarlo.

Si los dúos son eje de la obra, el resto exhibe la habilidad absoluta de la artista fetiche de John Cranko para trazar un espectáculo siempre atractivo y rebosante de colorido. Más allá de las escenas íntimas de los protagonistas, a veces compartidos con otros personajes de la historia como los encuentros de Don José y Micaela o Carmen y Escamillo, todos realizados con refinada escritura, están las grandes escenas de conjunto: las evoluciones de los soldados, las de las cigarreras, las de los habitantes del campamento gitano, las de la taberna o los de la plaza de toros del final. Siempre apuestan a la espectacularidad de los desplazamientos y a una dinámica que se liga estrechamente a la fuerza y el carácter del pueblo español.

Con la dirección siempre cuidadosa y llena de rigor de Cristina Delmagro, la compañía del Argentino realizó un trabajo muy destacado y de gran disciplina, sobre todo evidenciado en el sector femenino del ballet. Respetando los trazados originales diseñados por Haydée, Pablo Aharonian, del Ballet de Santiago realiza una eficaz reposición de «Carmen», con bellas escenografías y vestuarios de Pablo Nuñez y apropiadas luces de Gabriel Lorenti. En medio de este efectivo entorno plástico, la bailarina Julieta Paul realiza un trabajo de gran calidad técnico-dramático en el rol principal. Con remarcable seguridad técnica, la artista de Paraná, traza un potente perfil de Carmen. El primer bailarín invitado Luis Ortigoza la acompaña en un Don José de torturada vida interior, realzado por una preparación virtuosística de primer orden. Un gran trabajo de los dos.

Carolina Queirós, Juan Manuel Ortiz, Genoveva Surur, Víctor Filimonov, Christian Pérez y Lisandro Casco bailan con entrega y excelencia técnico-dramática.

La Orquesta Estable dirigida por Jorge M. Carciófolo se oye bien, luego de la falta de preparación que había mostrado en diciembre de 2006. La música de Georges Bizet fue arreglada y orquestada por Albena Dobreva y en ella se amalgaman felizmente fragmentos orquestales de la obra de Bizet y otras creaciones del mismo autor como la Sinfonía en Do, «Los pescadores de Perlas» y «La Arlesiana».

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