Hasta la noche cálida y estrellada colaboró para que la «Zurich Gala del Mar» realizada en Mar del Plata resultara un éxito. El inmenso escenario se instaló en Playa Grande donde 2.000 cómodos silloncitos de jardín no fueron suficientes para albergar a la multitud que se acercó para disfrutar de un generoso menú operístico sustentado por la Orquesta Sinfónica marplatense, dirigida por Carlos Vieu, su titular.
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El centenar de músicos, vestidos de gala y reproducidos en inmensas pantallas a los costados de la escena ya era un espectáculo impactante; en esas mismas pantallas se proyectaban explicaciones en breves síntesis de los fragmentos operísticos que cantarían solistas del Teatro Colón. Es decir, una organización impecable.
Una veintena de partituras con arias dúos, tríos y oberturas operísticas fueron aplaudidas, premiando ejecuciones entusiastas y algunas especialmente emocionantes.
Del Uruguay vinieron la estupenda soprano Sandra Scorza y el tenor Gerardo Marandino, de excelentes performances, especialmente en «La Traviata» de Giuseppe Verdi. El estupendo dúo de la ópera «Don Carlo» fue la ocasión para el lucimiento del barítono Enrique Gibert Mella -que antes había sido ovacionado en «Rigoletto»- y el tenor Antonio Grieco, que se había lucido con dos arias de «Manon Lescaut» de Puccini. Ricardo Ortale aportó su voz profunda y experiencia. Patricia Gutiérrez en su dramática interpretación de «Madama Butterfly» se consagró; bien Alicia Ceccotti en «Carmen».
La Sinfónica marplatense es un organismo valioso que, gracias a este emprendimiento, logró un justo protagonismo en un verano récord de turistas, de los cuales -como quedó demostrado-una franja muy interesante tiene disposición para disfrutar de una gala de ópera o de música clásica, ya que escapa a la frivolidad de lo que ofrece la cartelera.
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