10 de julio 2003 - 00:00

Estupenda versión juvenil de "L'Italiana in Algeri"

Mariana Rewerski
Mariana Rewerski
«L'italiana in Algeri». Drama jocoso en dos actos. Mús.: G. Rossini. Libreto: A. Anelli. Dir. mus.: C. Calleja. Régie y esc.: H. Pigozzi. Int.: M. Rewerski, H. Iturralde, E. Ayas, A. Noguera, E. Sancho, M. Sardi y N. Di Pierro. Orq. y coro «Buenos Aires Lírica». (Teatro Avenida. Repite: 11/7, a las 20.)

Los intentos de renovación de la ópera tradicional y el objetivo de crear un circuito alternativo para el género lírico se intensifican con la puesta en escena del segundo título programado por «Buenos Aires Lírica» para su temporada 2003. Como ocurrió antes con «Madama Butterfly», ahora «L'italiana in Algeri» es el trabajo de un equipo de artistas jóvenes de calidad diversa pero que sumadas producen resultados óptimos.

A diferencia de los ámbitos oficiales de ópera -el Teatro Colón y el Argentino de La Plata-los responsables de la institución confían en la nueva generación de músicos, cantantes y directores que sellan versiones innovadoras y poco convencionales de obras muy transitadas pero respetando sus constantes estéticas, su calidad musical y escénica, así como su estilo.

Exquisita como estructura dramática y como organización de los elementos vocales e instrumentales, «L'italiana in Algeri» es un tesoro de vitalidad y frescura. Precisamente hacia esa dirección se orienta la concertación de Carlos Calleja al frente de un calificado ensamble de algo menos de cuarenta músicos. El cuidado formal impuesto por el director no opaca la trascendencia espiritual que surge de la inspiración de Rossini, apuntalada por los textos de sutil ironía de Anelli.

De esta manera, instrumentistas, solistas y coreutas (con eficaz dirección de Juan Casasbellas) concretaron un auténtico trabajo en equipo, sólido en lo musical y regocijante en lo dramático. Hay figuras que sobresalen con peso propio como Mariana Rewerski en una «Isabella» con aires de diva de Hollywood y amplio vocalismo; Hernán Iturralde y Armando Noguera, carismáticos desde la óptica teatral y excelentes cantantes, y Eduardo Ayas que fue consolidando su actuación a lo largo de esta representación.

La régie de Horacio Pigozzi está elaborada a partir de una mirada anticonvencional de las acciones y del argumento, pero siempre poniendo cuidado en no traicionarlo y creando para él una renovada semántica. Mesas que accionadas proponen diversos niveles y espacios plásticos, tuberías que suben y bajan y algunos elementos evocadores de la «turquerie» que nutre a la obra de Rossini son suficientes en su economía y funcionalidad para contar la historia, aunque nos permitimos dudar de eso de que Rossini, si viviera, «aceptaría de buen tono» esta resolución escénica. Quizá se hubiera horrorizado, pero también lo hubiera hecho de tener que vivir en estos difíciles días, muy diferentes de su lejano «primo ottocento».

Dejá tu comentario

Te puede interesar