Hasta que corporice su ilusión de fundar aquí una Academia, nunca le falta un recinto donde ejercer su vocación didáctica en la ejecución del violín o en la práctica guiada de la música de cámara. Esta vez fue en el ND Ateneo, donde asistimos al concierto de clausura, aunque se anuncian varios conciertos benéficos del generoso violinista argentino.
Por supuesto que esta presentación fue una cátedra de rigor musical y de madurez interpretativa, sobre todo en la difícil -y a veces confusa cuando la escuchamos a otros intérpretes-Gran Sonata en Re Op. 121 de
La joven y ascendente pianista
Una encantadora sesión camarística se ofreció en la segunda parte con la participación del italiano
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