“Cuando estás solo en escena no hay ningún salvavidas de donde agarrarte, entrás en un trance, perdés la noción del tiempo ahí arriba, hay cierta inconsciencia sobre el escenario”, dice Nazareno Casero, protagonista de "Bebé Reno", el unipersonal autobiográfico de Richard Gadd que aborda temas íntimos y universales, explorando lo que significa ser humano en su forma más pura y vulnerable.
Nazareno Casero y el exorcismo en escena de "Bebé Reno"
En un viaje audaz entre la comedia y la tragedia, compartiendo relatos brutales y perturbadores., Nareno Casero protagonista de "Bebé Reno". Con dirección del Indio Romero, se presenta todos los martes a las 20.15 hs. en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.
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Nazareno Casero: "Hay situaciones extremas , gente que vive cosas muy fuertes y yo por suerte solo tengo que actuar y jugar".
En un viaje audaz entre la comedia y la tragedia, en el que Gadd se sumerge en su propia vida, compartiendo relatos brutales y perturbadores. Con dirección del Indio Romero, se presenta todos los martes a las 20.15 hs. en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza. Conversamos con Casero.
Periodista: ¿Cómo venís viviendo las funciones? ¿Qué devoluciones recibis?
Nazareno Casero: Cada función es diferente, el teatro está vivo y seguimos trabajando, con ensayos y siempre buscando nuevas cosas. El público lo recibe muy bien, tiene muchos condimentos que hacen que sea diferente, es un relato que cuenta con mucha verdad una historia escrita por el protagonista que lo vivió.
P.: Implica un desgaste muy grande estar solo en escena, ¿cómo fue el desafío de aprender semejante texto, que es la síntesis de la multipremiada serie, donde además tenés que hacer a otros personajes?
N.C.: Fue, es y será un desafío. Cuando estás solo en escena no hay ningún salvavidas de donde agarrarte ni nadie que pueda tirarte texto ahí, hay que rebuscarse, entrás en un trance y de a momentos pienso en lo que estoy haciendo y pego un volantazo. Pero perdés la noción del tiempo ahí arriba y de lo que estás haciendo. Hay cierta inconsciencia sobre el escenario. No es un desgaste, no quedo cansando, quedo energizado. Es divertido hacer muchos personajes, no es algo lineal, es jugar ese desdoblamiento, es dar espacio a la locura y el juego.
P.: Cuando vi la serie me preguntaba cómo era posible que alguien se expusiera de tal manera a semejante humillación sin poder salir, ¿cómo es ese ahogo sin salida, esa oscuridad, qué fue lo que más te cautivó o conmovió?
N.C.: Es divertido transitar una situación trágica, compleja, sin que realmente sea uno el que está gastándose el alma en eso, jugás y transitás todo eso sin sufrir de verdad las consecuencias. Es muy interesante lo que escribió Gaad porque es confesional, es un exorcismo que hace en escena, es algo catártico, pero no deja de ser un juego. Cuando miras en perspectiva y tomas conciencia de que es algo real que vivió una persona no deja de ser llamativo y fuerte, pero yo lo vivo como algo lúdico.
P.: ¿Cómo juega la pantalla con los mensajes de texto, claves de la historia? ¿Para qué más se valen de la pantalla?
N.C.: La pantalla es un personaje más, pivoteo todo el tiempo con eso, entre la pantalla y las voces en off grabadas, que logran hacer al público ver y sentir gran parte de la presión o agobio que siente Gaad.
P.: ¿Cambió tu noción el bullying, acoso y vulnerabilidad después de encarnar este personaje?
N.C.: No cambió pero es entender que hay situaciones extremas que se viven, gente que vive cosas muy fuertes y yo por suerte solo tengo que actuar y jugar. Te hace entender que existen otras realidades, gente que atraviesa situaciones muy complejas.
P.: Si bien en la serie hay virtualidad desde los mensajes de texto y mails, hoy las redes sociales juegan un papel crucial en la autopercepción, la soledad, el espejo está en la pantalla del celular, ¿qué podés reflexionar?
N.C.: Todas las herramientas difieren según su uso, con un martillo podés clavar un clavo o pegarte un martillazo en el dedo, lo mismo con las redes, si vivís para las redes y toman un lugar preponderante en tu vida puede ser nocivo. Pero si vivís para mostrar o depender de la opinión del otro puede ser dañino. Es una herramienta para usar, vender, dar charlas, y ayudar a otros, y hay gente que la usa para insultar y descargarse, tan solo hay que tener cuidado y no vivir para otros sino para uno, algunas cosas compartirlas y las que no querés, no mostrarlas.



