26 de junio 2001 - 00:00

Estupendo concierto de Valdés

Chucho Valdés.
Chucho Valdés.
Actuación de Chucho Valdés (piano). Con Lázaro Rivero Alarcón (contrabajo), Yaroldy Abreu Robles (congas) y Ramses Manuel Rodríguez Bazalt (batería). Artista invitada: Mayra Caridad Valdés (canto). (Hotel Sheraton, 23 y 24 de junio.)

La sorpresa es la característica principal del trabajo del cubano Chucho Valdés junto a su impresionante dominio de las teclas, que le permite jugar sin límites técnicos, recorrer los caminos más insospechados sin perder el eje, divertirse y divertir al público.

El set que acaba de mostrar en el Sheraton fue bien distinto de aquel que había ofrecido en octubre del año pasado en el Festival de Jazz de los Siete Lagos, en Bariloche. Aquello estuvo mucho más emparentado con el que ha sido su estilo tradicional: el jazz latino, con una presencia muy fuerte de lo afrocubano, especialmente en los ritmos. Esta vez, sin perder esa línea, ha incorporado más intensamente el componente clásico (siempre lo hizo, pero ahora es mucho más evidente, tanto que promete para un futuro cercano su primer disco de piano clásico).

Valdés trabaja por yuxtaposición más que por desarrollo. Los puntos de partida pueden ser temas muy populares de la música de su país, «standards» de jazz, canciones anónimas, un popurrí de Duke Ellington, composiciones propias y hasta «Rapsody in Blue» de George Gershwin, casi todo, material incluido en sus dos últimos álbumes. Pero en medio de eso ofrece una suerte de muestrario de la música del siglo XX, de modo que por momentos improvisa como un jazzero, o toca rumbas y guajiras como para entusiasmar a la gente -y lo logra, a través del acompa-ñamiento de palmas y cucharitas-, o parafrasea a autores clásicos, fundamentalmente del período romántico, o a Joe Zawinul, o a los Beatles.

El protagonismo de todo su concierto está casi exclusivamente en su piano, en su toque percutido, su despliegue de notas, sus juegos musicales. Sus músicos -todos muy eficientes y funcionales a su estética, por cierto-lo acompañan en un respetuoso segundo plano. Ese orden sólo se invierte cuando cede el lugar central para que se luzcan los percusionistas con sus respectivos solos, o para que cante su hermana Mayra Caridad Valdés, con la que juega en improvisaciones a veces muy interesantes.

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