«En esta última semana insistía en repetirme: 'Me voy, me voy, no quiero vivir'», dijo ayer el autor Ben Molar, quien acompañó a Tita Merello hasta el final en sus paseos en las cercanías de la Fundación Favaloro, donde vivió internada los últimos cinco años de su vida. Molar contó que Tita «estaba con una memoria y una lucidez asombrosas, me contaba cosas de 1950 y 1960. Quizás equivocadamente me decía que la habían olvidado y yo le decía: '¿Cómo podés decir eso si acabo de tomar un colectivo y el chofer me pidió que no me olvidara de darte un beso de parte suya?'». Eduardo Bergara Leumann, otro amigo suyo, expresó que «seguramente se habrá querido ir. Estaría un poco harta de lo que veía». El titular de la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes, Eduardo Dosisto, dijo que la actriz pidió que «las flores se transformen en donaciones para la Fundación Favaloro», según la voluntad de Tita.
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Desde la política, Hilda 'Chiche' Duhalde expresó sus condolencias en su nombre y de su esposo a familiares de Tita Merello.
Por su parte, en su emocioando recuerdo de Tita ayer por radio, el periodista Jorge Jacobson, quien dialogaba muy frecuentemente con ella al aire, fustigó de paso a los periodistas televisivos de espectáculos que dejaron grabados sus propios programas el día de Nochebuena y, naturalmente, no pudieron incluir la noticia de su muerte: «Esta profesión no es sólo para hacerse famoso», se enojó Jacobson.«Tita murió al mediodía, de modo que había tiempo para levantar los programas grabados. Ante una circunstancia así, un periodista responsable tiene que volver del country, ponerse el saco y la corbata y salir al aire en vivo. Por respeto a Tita y al público. Vamos a ver si alguno hace un mea culpa».
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