27 de noviembre 2001 - 00:00

Excelente fusión que merecía más público

El grupo Inti Illimani
El grupo Inti Illimani
(27/11/2001) El grupo chileno Inti Illimani es muy conocido por aquí. Paco Peña es un guitarrista flamenco de enorme prestigio en España y en el resto de Europa, pero que ha llegado muy poco al público argentino. Y John Williams, australiano de nacimiento e inglés por adopción, es uno de los más grandes nombres que ha dado la guitarra clásica moderna pero, curiosamente, nunca había visitado un país como el nuestro plagado de guitarristas. Sin embargo, pareciera que ni la prensa ni el público, en consecuencia, terminaron de comprender el valor de esta unión.

Por eso y por la crisis económica -que hizo cancelar todas las actuaciones programadas en el interior- los dos conciertos en el Avenida tuvieron menos gente de la que hubieran merecido, y muchos se perdieron de disfrutar una propuesta que difícilmente volvamos a ver.

Es que los Inti atraviesan un período interno difícil que a lo mejor los lleva a la disolución; en principio, las de Buenos Aires parecen haber sido las últimas participaciones de Horacio Salinas, arreglador y factótum de mucho de lo producido por el grupo chileno. Pero más allá de todo esto, lo que sucedió en el Avenida fue mágico, por varias razones.

Ancianos

Por la conocida solvencia de Inti Illimani que ha incorporado perfectamente a los músicos que en los últimos años se sumaron a la base que ellos mismos llaman, un poco en broma el «consejo de ancianos», integrado por los hermanos Coulon, Salinas y Durán. Por la destreza y la ductilidad de Paco Peña, capaz de adaptarse al folklore latinoamericano o de hacer su aporte flamenco en el marco de la música de este lado del mundo.

Por el virtuosismo impresionante de John Williams, a quien le bastaron un par de piezas de Antonio Lauro y otra de Agustín Barrios, o sus participaciones solistas en varios títulos a lo largo del recital, para demostrar que sus virtudes siguen intactas, mal que le pese al estricto mundillo clásico que lo ha hecho un poco a un lado justamente por su libertad de tocar lo que se le viene en gana y no sólo lo que marca el establishment guitarrístico.
 
Los conciertos tuvieron, como era previsible, el sello de los
Inti; sobre eso, Peña y Williams hicieron sus aportes y así lograron momentos inolvidables en temas como «Tarantella», «En libertad (Sevillanas)», «Mi chiquita», «Carnaval», «Preludio y festejo» y, especialmente, en la «Danza di Cala Luna» de Salinas.

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