5 de septiembre 2002 - 00:00

Excelentes muestras en Recoleta

Susana Beibe comenzó sus estudios de cerámica en 1966 en la Escuela Nacional de Cerámica perfeccionándolos con los maestros Leo Tavella y Aurelio Macchi. Entre otros artistas que contribuyeron a su formación en otras disciplinas del arte se encuentran Juan C. Distéfano, Leo Vinci y Emilio Renart. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas en Argentina y en el exterior y ha sido invitada a participar en salones nacionales y municipales. En 2001 fue invitada por la Unión de Emiratos Arabes a realizar una escultura en el Parque de la Humanidad en Dubai.

Actualmente expone «La Búsqueda II», serie en la que el título no es sólo una convención así como tampoco el de cada cuadro, entre ellos, «Espacio Abierto»,»ElViaje», «La Salida», «Ellos Van». En la mayoría de los cuadros y relieves los seres que los pueblan, corporeizados a través de resinas, buscan una salida, inician un viaje hacia un espacio infinito desconocido. Agrupados, parecen tener la necesidad de protegerse contra el mundo hostil que habitan. Una metáfora acerca del abismo existencial en el que, más que nunca, está inmerso el hombre contemporáneo.

Camino

Las superficies, intensamente trabajadas, texturadas, muestran un fragmento del camino en el que las figuras aparecen expectantes, detenidas, ante la disyuntiva de emprender el gran viaje que quizás los lleve al encuentro con su yo interior. Obras de gran espiritualidad acentuada por un contrapunto cromático de tierras que llevan a azules supuestamente celestiales. En «Indecisiones», Beibe inserta un círculo que entre sus significados está el de la eternidad y en «Espacio Rojo» sus criaturas no caerán en el abismo. Beibe no dramatiza estos temas trascendentales, sólo propone un viaje hacia el interior del ser. Centro Cultural Recoleta hasta el 22 de Septiembre.

•lex Levac nació en Tel Aviv en 1944. Graduado en filosofía y psicología en la Universidad de su ciudad natal y en fotografía en Londres, comenzó su carrera de fotógrafo independiente en Brasil entre 1971 y 1974. Vivió en Londres y Los Angeles ciudades en las que ha expuesto sus obras, hasta su radicación definitiva en Jerusalem donde desde 1993 es fotógrafo permanente del diario «Ha'aretz».

Hace algunos años, un joven curador de fotografía de un importante museo le dijo que tanto fotografiar acontecimientos callejeros como la fotografía documental era anticuado. Pero Levac piensa que hasta tanto «los seres humanos no estén pasados de moda», la fotografía callejera seguirá teniendo validez.

Por ello vale la pena llegarse hasta el Centro Cultural Recoleta para comprobarlo. En una nota anterior señalamos que el artista fotógrafo debe estar alerta.Y vaya si
Levac lo está cuando su ojo «caza» el correr de un perro que lleva una bolsa con la imagen de un gato en el hocico. Una novia que en plena fiesta de bodas se agarra la cabeza, quizás arrepentida ,el cruce en un camino de un sacerdote copto y una anciana monja, ambos portando ramos de olivo, el beso de una pareja en el medio de una autopista vacía, un camello arrodillado frente a una propaganda de la posada de Elvis Presley en Jerusalem perpetúan un instante fugaz, situaciones inesperadas que el artista después combinará con gran creatividad.

Sus fotografías no son grandiosas ni pretenden encarar temas sociales, históricos o antropológicos. Son anecdóticas, divertidas; la calle es para
Levac un teatro, a veces del absurdo como el del mingitorio masculino en el que uno de los protagonistas parece disfrazado de hombre araña, una mujer que cruza una calle arrastrando un sillón con una frágil soguita. Su mirada tierna es capaz de enfocar a un grupo de madres de un kibbutz con sus hijos en el regazo, pero una de ellas sostiene un conejo. Sus blancos y negros contrastantes se acentúan aún más en la multitud abigarrada de judíos ortodoxos en la que la cámara registra la presencia de un etíope o las pequeñas banderitas de Israel que adornan la cabeza de una niña de rasgos africanos.

Su cámara no es solamente el azar, es su visión del mundo. Refleja agudeza, humor sensibilidad, humanismo. Imperdible. Patrocinada por la Embajada de Israel en la Sala 7 del Centro Cultural Recoleta.

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