20 de diciembre 2001 - 00:00

Exhiben imperdible muestra del arte popular mexicano

Tigres de Alberto Gómez
"Tigres" de Alberto Gómez
Hay tiempo hasta el domingo 30 de diciembre para visitar una muestra imperdible: «Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano» -Colección Fomento Cultural Banamex- que se exhibe en las salas principales del Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco.

La colección es el resultado de una amplia selección de piezas que cubren las especialidades más relevantes del arte popular de México y abarca nueve ramas: barro, madera, piedra, textiles, metales, papel, piel, fibras vegetales y materiales varios divididas, a su vez, en una enorme variedad de acuerdo a las técnicas, región, en utensilios de uso doméstico, vestimenta, elementos decorativos para la liturgia o celebraciones populares.

Liderazgo

México está prácticamente a la cabeza de la producción artesanal. Esta actividad ha formado parte, desde siempre, de las redes sociales, económicas y culturales de la población autóctona, tanto en medios rurales como urbanos. En su territorio hay alrededor de noventa y siete millones y medio de habitantes y la población indígena está calculada en diez millones y medio de personas mayormente concentradas en la parte centro y sureste del país.

La pluralidad cultural se refleja en cincuenta y seis grupos étnicos que se distinguen de los mestizos por ser agrupaciones con una identidad social y cultural distinta a la de la sociedad dominante. Es así como las obras de arte popular, presentan, además de la huella impresa por las etnias, la concentración de influencias que el propio territorio y pueblo mexicanos han experimentado a lo largo de los siglos. Se producen de manera doméstica, para el autoconsumo, el hogar, los ritos, el trabajo o por simple finalidad estética.

Apoyo

Esta actividad ha merecido el Programa de Apoyo de Arte Popular de Fomento Cultural Banamex, creado en 1995, con el fin de evitar la extinción de la artesanía de alta calidad. El programa selecciona a artesanos que reciben el reconocimiento económico con la compra de algunas piezas para integrar la colección que se exhibe públicamente. Se apoya la producción de cada taller para su mejoramiento general y la conversión en microempresas.
Es imposible, por su variedad y riqueza, detallar todas las obras expuestas pero hay piezas extraordinarias como
«Tigres» (1994) del artesano Alberto Gómez de Amatenango, Chiapas, en barro moldeado, engobado, bruñido y decorado. «El árbol de la Vida» es otra maravilla de barro moldeado, modelado con pastillaje y terracota (1996), realizado por Adrián González, oriundo de Metepec, Estado de México.
 
Se destacan los huipiles y enaguas de algodón tejido y brocado en telar de cintura provenientes de Aguascalientes, Veracruz, Morelos; las vasijas de Michoacan, muñecas, retablos, el bargueño de Nancalpan, en madera de cedro rojo con incrustaciones de nogal además de la delicada orfebrería y metalistería.

Como es habitual en este museo el montaje alcanza un alto nivel de excelencia que contribuye a la apreciación de la riqueza cultural de un país orgulloso de su identidad y con planes de políticas culturales que difunden la creatividad ancestral de sus artesanos. (Suipacha 1422 de martes a domingo de 14 a 19).

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