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2 de agosto 2007 - 00:00

Expertos israelíes afirman que Rembrandt murió de depresión

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Lejos de las teorías que se tejieron durante siglos sobre las dolencias físicas que llevaron a la muerte a Rembrandt a los 63 años, expertos afirman que murió depresivo y melancólico.
Madrid (El Mundo) -Rembrandt, magistral pintor holandés del Siglo de Oro y hoy uno de los más codiciados y cotizados del mercado de arte, murió sumido en la depresión y melancólico, según revela el análisis de 40 autorretratos realizado por expertos israelíes.

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Rembrandt van Rijn (1606-1669) pintó la mayor colección de autorretratos de la historia del arte a lo largo de 41 años. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv analizó 40 de estas obras en busca de cambios en la fisionomía del rostro del pintor para tratar de esclarecer las causas de su muerte, que siguen siendo una incógnita.

Dada la dilatada « autobiografía pictórica» de Rembrandt, «parece posible extraer de sus pinturas algunas claves que dibujen su condición mental y física», señalan los autores, expertos en medicina y arte, dirigidos por la cirujana plástica Tal Friedman.

Las hipótesis enunciadas sobre los males que afectaban al artista, que falleció a los 63 años, son numerosas. Arteritis de la arteria temporal, una dolorosa inflamación de este vaso, hipotiroidismo, rosácea, etc. Según los hallazgos de este equipo, Rembrandt no padecía ninguna de ellas, «ni mostraba signos evidentes de otras enfermedades sistémicas».

Pero los cambios en los rasgos faciales de Rembrandt, desde los 22 a los 63 años, parecen sugerir que el pintor padecía una depresión. «Su aislamiento de la sociedad apoya esta teoría», explican los autores. Su estado anímico se refleja también en los colores de sus obras, cada vez más oscuros y monocromáticos. Las cejas y los arcos ciliares del genio holandés fueron descendiendo poco a poco, en especial a partir de la segunda mitad de su vida. «Su peso cambiaba y la tristeza que fluía en sus ojos, brotó», señalan.

Sin embargo, los autores recuerdan que Rembrandt permaneció activo hasta sus últimos días, ya que aceptó un encargo poco antes de morir. Por este motivo, Friedman y su equipo apuestan más porque se tratara de un estado melancólico y una depresión, en principio, menor.

Las causas de su muerte siguen sin conocerse. Los autores sugieren la posibilidad de que padeciera saturnismo, una intoxicación crónica por plomo típica en los pintores de la época. Pero a lo largo de su vida, de la que se tienen numerosos testimonios escritos, no existe ni una sola referencia a la existencia de problemas físicos y el informe de su deceso reza: causa de la muerte, «edad avanzada». Lo era para la época.

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