2 de abril 2004 - 00:00

Festival municipal algo más equilibrado

A dos semanas de su comienzo, se anunciaron ayer los detalles del próximo festival de cine organizado por el gobierno de la Ciudad con el nombre de Buenos Aires 6° Festival Internacional de Cine Independiente. Menos provocativo en algunos aspectos, más lanzado en otros, el mismo irá del 14 al 25 de abril en Abasto y otras salas, incluyendo el América, que se reabre para la ocasión. La entrada general sale cinco pesos (tres más que la del festival marplatense, de donde vienen varias películas).

«Este es un programa bestial, desmesurado, poco común. Más radical y más sesgado que nunca. Es un programa de punta, salvaje, exuberante y, al mismo tiempo, cuidadosamente elegido»,
asegura su cabeza visible, Eduardo Antin, en declaración antecedida por una frase (mejor dicho paráfrasis) célebre: «El cine será liberador o si no, no será nada». Bajo esa declaración, se advierte sin embargo una equilibrada mezcla de confortables clásicos y rebeldes no demasiado revulsivos.

Así, entre los títulos más interesantes del festival hay varios del maestro John Ford, presentados por Kent Jones, habitual colaborador de Martin Scorsese, un film de éste sobre música, otro de Clint Eastwood («Piano blues»), y un lote de rarezas de la Cinemateca Francesa, entre ellos las pruebas de «Une partie de campagne», ya vistas en Mar del Plata 1998, pero que siempre dará gusto ver de nuevo. También, algunos que se perdió Mar del Plata, como los discutidos «Osama», «La pelota vasca. La piel contra la piedra», «S21, la máquina de matar del Khmer Rojo», «Les triplettes de Belleville» y «Buongiorno notte».

Como radicales, cabe anotar un gran cicloexposición sobre Glauber Rocha en el Malba, monográficas de Jonas Mekas, Raoul Ruiz y similares, una retrospectiva de la vanguardia austríaca, y lo último de algunos conocidos de ediciones anteriores, más snobs, por ejemplo Gus van Sant, Gustavo Postiglione, Johnny To, Tsai Ming-liang, Naomi Kawase, Michael Almereyda, Harun Farocki, Martin Rejtman, y el delicioso Guy Maddin.

Aparte, el retorno del pope norteamericano Jonathan Rosembaum con su Club de Películas Perdidas (que los conocedores pasan en video haciéndose los misteriosos respecto a títulos y autores), cuatro competencias ( internacional de debutantes en el largometraje, nacionales de cortos y de Lo nuevo de lo nuevo, y ahora además una de películas sobre derechos humanos), tres libros, un concierto, varias fiestas, el desembarco de varios vendedores (no compradores) europeos, y unos apetecibles premios en euros para los ganadores de nuevos proyectos.

Paraná Sendrós

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