8 de diciembre 2005 - 00:00

Film español obvio aunque ilustrativo

En «El lobo» se cuenta con licencias y obviedades, pero también en forma entretenida y con detalles ilustrativos, la historia de un hombre común que aceptó una propuesta oficial y se infiltró en la ETA.
En «El lobo» se cuenta con licencias y obviedades, pero también en forma entretenida y con detalles ilustrativos, la historia de un hombre común que aceptó una propuesta oficial y se infiltró en la ETA.
«El lobo» (España 2004, habl. en español). Dir.: M. Courtois. Guión: A. Onetti. Int.: E. Noriega, J. Coronado, M. Doutey, S. Abascal, S. Ramos, P. Bruel, J. Sanz.

En una parte de «Kuma Ching» el jefe de la CIA para Sudamérica, papel a cargo de Juan Verdaguer, llega a Buenos Aires, llama a una puerta, y dice la consigna: «El conejo saltó dos veces». Asoma una anciana y le responde: «Si busca al agente de la CIA, vive en el otro departamento». Algo parecido podría pasar en cualquier parte de «El lobo», un film lleno de obviedades y clisés, donde todos los etarras son unos peludos con cara de facinerosos, y todos los otros tienen indisimulable pinta de policías.

Hay diferencias. El protagonista es un peludo carilindo con pinta de infiltrado. Y no estamos viendo una comedia satírica, sino un drama de acción basado en un hecho real. Efectivamente, se cuenta aquí, con variadas licencias cinematográficas, la historia de un tipo común que, harto de la criminalidad de ciertos connacionales, aceptó una propuesta oficial y se infiltró en la ETA, donde llegó a ganarse la confianza de algunos de sus líderes. De ese modo cayó en 1975 buena parte de la organización. Y hubiera caído toda, de no ser por una razón bastante cínica, que el film señala. Tenemos entonces una película -ya se dijo- llena de obviedades y clisés, de narración básica, de pintura superficial, donde encima apenas se oyen dos canciones y unos gritos en vasco, pero en cambio hay dos tipo aeróbicas en inglés para acompañar la acción, y una balada final también en inglés, tipo fondo musical de un mal noticioso, amén de unos cuantos tiros, que para eso han ido los espectadores. En síntesis, una española a la americana.

Pero tenemos también algo que el cine americano de acción casi nunca dice: aquí la crueldad y el uso de las personas no son privativos de ningún sector, sino característica distintiva de ambos, aunque, claro, en esto cada uno tiene su propio estilo. El film señala también la falta de coordinación entre las fuerzas de seguridad (cada una buscando sus propias medallas) y otros detalles, como la antedicha razón cínica del porqué todavía sigue la ETA, detalles que hacen que la película sea no sólo entretenida para el gran público, sino además bastante ilustrativa de ciertos temas de nuestro tiempo.

Para mejor ilustración, conviene ver el libro de Cerdán y Rubio «Lobo: un topo en las entrañas de la ETA», y, más ampliamente, films como «Operación Ogro», «La fuga de Segovia», «Los días contados», «Yoyes», e incluso «Sé quién eres».

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