Desde la perspectiva actual, hasta suena extraño el conjunto, ya que luego de 30 años es poco lo que estos artistas tienen en común. Pero en el contexto imaginario que genera la muestra, son varias las obras que comparten una misma tensión contenida, y también coinciden en la elección de temas supuestamente apacibles, como paisajes, retratos o bodegones.
Nada tan ajeno a la sospecha como una jarra de café que descansa sobre una mesa, pero nada tan intrigante, sobre todo si se conoce la trayectoria de
Oscilando entre la potencia de los '60 y el arrebato pictórico de los '80, la trayectoria de los artistas de los '70, que alcanzaron el punto álgido de visibilidad en una u otra década, quedó asimilada -salvo escasas excepciones-al antes o al después. Sin embargo, el recorte en el tiempo de esta muestra, permite descubrir que existió una tendencia, una mirada presuntamente objetiva, una actitud que se supone fue extremadamente distanciada o silenciosa, y que ahora se percibe de modo diferente.
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