Aunque la incertidumbre y estrechez presupuestarias impiden diseñar planes a largo plazo, los proyectos e iniciativas surgidas en estos días permiten augurar un año pleno de actividad para el arte. Si bien disminuyó la frecuencia de los vernissages, el verano porteño depara días inusualmente movidos a artistas, galeristas y operadores culturales.
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Algunos se aprestan para viajar Madrid el 6 de febrero a la inauguración de la exposición retrospectiva de Guillermo Kuitca en el Museo Reina Sofía, que en junio llegará al MALBA, y también a la feria de ARCO, donde varios artistas argentinos exhibirán sus obras.
La semana pasada, la galerista Orly Benzacar agasajó con una comida a la curadora del Museo Los Angeles County, Ilona Katzew, que llegó a Buenos Aires para conocer nuestro arte con el plan de formar una colección de arte latinoamericano para la institución. Estaban, entre otros, los artistas Jorge Macchi, Nicola Costantino, Fabio Kacero y, recién llegados de Italia donde acaban de presentar una muestra sobre la abstracción rioplatense, la directora de Proa, Adriana Rosemberg, el director del MALBA, Marcelo Pacheco, y el director de Tenaris en Bergamo, Müller Stefano, quien antes de subir al avión se dedicó a recorrer galerías.
El trabajo se concentra hoy en las trastiendas. Es el caso del joven coleccionista Alberto Sendrós, que afectado por la crisis decidió cambiar el rumbo de su vida, dedicar sus ahorros y esfuerzos a lo que verdaderamente le gusta, que es el arte, y abrir una galería. El nuevo espacio ubicado en la calle Tres Sargentos se inaugurará en abril con una muestra de esculturas de Papparella y obras de Marina De Caro y Ana Gallardo.
Entretanto, Daniel Maman anunció su proyecto más ambicioso: abrir una espaciosa galería en Miami para difundir el arte argentino. Además, marcha hacia ARCO con la idea de participar de la próxima feria, y cuenta que este año le dedicará una muestra a la talentosa artista Mónica Van Asperen, una de las figuras jóvenes más interesantes del escenario en la última década.
•Fotografía
La fotografía argentina también gana espacio. La Fundación Luz Austral, cuyos directivos son los fotógrafos Elda Harrington, Juan Travnik, Alejandro Montes de Oca y la galerista Pelusa Bortwick, será responsable de imprimirle un cambio de imagen y un nuevo estilo a los festivales de la Luz internacionales, que en marzo comienzan en Rotterdam. El año pasado, y pese a la crisis, el Festival argentino tuvo un poder de convocatoria internacional insospechado. Las 170 exhibiciones de centenares de artistas noveles y consagrados, argentinos y extranjeros, que se realizaron en todo el país, sumadas a las conferencias, intervenciones urbanas y portfolios, generaron un interés inusual en el público masivo.
Lo cierto es que el festival argentino, sin presupuesto de ninguna índole y dependiendo exclusivamente del patrocinio privado -o del bolsillo de los organizadores-, se posicionó entre los 22 festivales de la Luz que se realizan en el mundo. En la última reunión de los festivales internacionales realizada en París, la Fundación de nuestro país fue seleccionada para coordinar los encuentros que se suceden en el mundo y relevar a EE.UU. en el cargo.
Desde ese escalón privilegiado Harrington, directora de la Escuela Argentina de Fotografía junto a Travnik, sabe que tiene ahora entre manos la oportunidad y los contactos precisos para impulsar la carrera de los excelentes fotógrafos argentinos, hasta hoy casi desconocidos en el circuito internacional. Hoy, además de trabajar en el nuevo diseño la web internacional que en el último año recibió 7 millones de visitantes, Harrington será curadora del envío argentino a Foto Río, festival que inspirado en el argentino se inaugura en junio en Río de Janeiro.
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