Hacia 1965, cuando la segunda película de los Beatles, «Socorro», ya estaba empezando a estrenarse en todos los países, un montón de adolescentes de todo el mundo empezaron a preocupar a sus padres dejándose extraños flequillos, además de cambiar el acordeón, la gaita o el charango por un bajo, una guitarra eléctrica o, lo que es peor, una batería. Muchos de estos chicos uruguayos, japoneses o checoslovacos pronto estaban intentando emular a los Beatles, los Rolling Stones, los Animals o los Kinks con bandas pop que a veces sólo sirvieron para animar un baile estudiantil, pero que en algunos casos llegaron a grabar hits nacionales e internacionales.
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La mayoría, sin embargo, se perdió en la niebla de los tiempos. Pero desde mediados de los '80, músicos y melómanos se empezaron a ocupar de rescatar esas joyitas musicales de la era flower power. Con su banda The Fuzztones el guitarrista Rudy Protrudi (ver nota aparte) se ocupó de volver a hacer sonar temas inolvidables como «Strychnine» de The Sonics o «125» del grupo canadiense The Haunted (este tema sobre sexo, motos y una chica llamada Mary Jane ya era conocido por Pedro Almodóvar, que lo incluyó en el soundtrack de su primer film, «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón»). Este tema de The Haunted está a la altura de lo mejor del rock inglés de 1966, pero justamente la letra incomodó a la discográfica, y la banda no tuvo otro hit parecido. Conseguir este tema en su versión original era casi imposible, pero ahora es parte de una flamante caja de 4 CD lanzada al mercado norteamericano por el sello Rhino, especializado en este tipo de trabajo de arqueología musical.
Junto a colecciones de «box-sets» dedicadas a Aretha Franklin, Ray Charles o la poesía beatnik de Allen Ginsberg y Gregory Corso, Rhino ya había editado una primera caja de 4 CD llamada «Nuggets» con «pepitas» de grupos americanos de garaje y de la escena hippie de los '60 como The Chocolate Watch Band, The Seeds, The 13th Floor Elevator y The Standells. Ahora los nuevos «Nuggets II: Original artifacts from the british empire and beyond» entrega cerca de 300 minutos de gemas olvidadas o nunca conocidas, con sorpresas de lugares tan lejanos como Japón o Dinamarca, y de parajes mucho más cercanos como Brasil, Perú o Uruguay.
De Brasil, Os Mutantes son los que más difusión han tenido en los últimos años de redescubrimientos. Banda rara, despreciada por sus colegas brasileños en su época, hoy son revisitados por todo melómano beat con pretensiones de excéntrico. Su «Bat Macumba» («Macumba del murciélago») quizá sea el track de sonido más desmadrado y revuelto.
Si bien hay muchos grupos mexicanos que tuvieron mucho éxito al moverse levemente al norte -desde Santana a los enigmáticos Question Mark and the Mysterians-, muy pocas bandas mexicanas que no se movieron de su tierra en la era psicodélica tuvieron la audacia musical y poética de Los Chijúas, que aparecen con «Changing the Colors of Life» («Cambiando los colores de la vida»). En la segunda mitad de la década del '60 cada una de estas bandas debía enfrentar discriminaciones, prejuicios sociales y musicales, y a veces hasta enfrentar cortes de pelo compulsivos o que se los acuse de actos inmorales o se los persiga como delincuentes. Esta situación parece haber afectado especialmente a la única banda nipona que aparece en el compilado: The Mops, cuyo éxito autorreferencial «I'm just a mop» habla de la conflictiva rutina de insultos y humillaciones que debía sufrir diariamente un «mop» o «flequilludo» en su casa, su trabajo o escuela.
Lejos del capitalismo, los checoslovacos The Matadors trataban de humanizar a quien los quisiera escuchar con el mayor hit de su carrera «Get Down From the Tree» («Bajate del árbol»). Lo curioso de los grupos pop en Europa Oriental es que, si bien no tenían ningún apoyo especial, podían acceder con mayor rapidez a un estudio de grabación estatal que muchos de las bandas de países como Portugal o Noruega.
En cambio en la España de Franco la presencia de turistas animaba la existencia de estas bandas, aunque la única que aparece entre estas joyas del pasado son Los Bravos -que tenían un cantante alemán-, representados con una pequeña obra maestra pop, «Going Nowhere» («Ir a ninguna parte»).
Al melómano rioplatense lo primero que le llamará la atención es ver el lugar de importancia que tiene en estos Nuggets el legendario grupo uruguayo Los Shakers, que desde la portada de su inolvidable 45 rpm «Rompan todo»/»Break it all» ocupan el centro del collage de discos viejos que ilustra el libro de esta antología de Rhino. Quizá esta ubicación estelar no se deba tanto a los ridículos flequillos de los hermanos Fattoruso, sino a la imaginación y contundencia de su agresiva «Rompan todo», que se grabó en Buenos Aires y fue editada por un sello norteamericano.
Lo irónico es que las bandas argentinas de la era beat, negadas durante décadas por los historiadores del rock nacional, no llegaron a calificar para ser incluidas en el primer megacompilado de la era en la que el flower power se adelantó a la globalización. Los Mods, Los In o Los Walkers fueron olvidados por no cantar en castellano, y un libro imprescindible que cuenta su historia y la de tantos pioneros del rock nacional, «Extraños de Pelo Largo - Historia de la Música Beat Argentina-1964-1970-» de Mario Luis Antonelli, sigue esperando el interés de alguna empresa editorial local. D.C.
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