18 de junio 2007 - 00:00
Genera polémicas la venta de una obra atribuida a Velázquez
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Si no existieran dudas
sobre su autenticidad,
«Santa Rufina» podría
obtener más de u$s 60
millones cuando se venda
el 4 de julio en Londres;
dada la polémica, tiene una
base relativamente
modesta de 12 millones.
Considerado por muchos como el más grande de la historia del arte universal (Eduard Manet lo consideraba «el pintor de los pintores»), a los diez años entra al taller de Francisco Pacheco, quien luego sería su suegro; a los 17 ya tenía el título de pintor y podía enseñar y recibir encargos. Con tan sólo 24 años retrata al Rey Felipe IV y obtiene el título de pintor real. Realizó dos viajes a Italia a instancias de Pedro Pablo Rubens, donde adquiere obras para la casa real y pinta algunas maravillas en Roma, como el retrato del Papa Inocencio X (el cuadro favorito de Francis Bacon) y «La Venus del Espejo», quizás el más bello desnudo realizado jamás.
Desde 1653 es nombrado Aposentador de la Casa Real y se ocupa de todo lo referido a la manutención de los palacios del Rey. Su mayor interés fue siempre mejorar su condición social y la de su familia, algo que sin antepasados nobles era muy difícil, pero el Rey lo nombra Caballero de Santiago.
Lo pimero que hace el gran pintor es modificar su obra magna «Las Meninas», agregando en su pecho la cruz de Santiago (como manera de hacerlo saber por todos).
Sólo seis obras de Velázquez están en manos privadas, entre ellas esta «Santa Rufina»; el resto está en su mayoría en el Museo del Prado. En 1970 el Metropolitan Museum pagó el mayor precio jamás pagado por una pintura por esa época: 5,5 millones de dólares por su «Juan de Pareja», obra de indiscutida autoría. Hace tres años. el Prado compró en 30 millones «El barbero del Papa», y el año pasado se vendieron privadamente otras dos: «Cabeza de apóstol», comprada por el Prado en 2 millones de dólares y dada en préstamo al Museo de Sevilla, y «Lágrimas de San Pedro», comprada en 11 millones por el coleccionista Villar Mir.
La polémica sigue. En Sevilla hay colecta pública para adquirir «Santa Rufina»; la ministra de Cultura dice que no pujará por ella por falta de presupuesto, y la acusan de favorecer sólo a Madrid y Málaga. Los grandes bancos de España se anotarían una gran promoción comprándola.
Aunque en 1994 salió a la venta una «Inmaculada Concepción» atribuida a Velázquez que nadie compró por las dudas sobre su autenticidad, esta obra es muy posible que sea vendida. Si su autoría no estuviera en discusión, es un cuadro que debería venderse en más de 60 millones de dólares, aunque difícilmente supere los 25 millones cuando se venda en Londres.



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