Recital de Bruno Gelber con obras de Beethoven, Brahms y Schumann. (10/9, Teatro Coliseo, org.: Asoc. Wagneriana).
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Por fin se concretó el recital de Bruno Gelber, valioso concierto para el 90° aniversario de la Asociación Wagneriana, una institución emblemática en el movimiento musical local, y que desde 1971 contrata al notable discípulo de Scaramuzza y Margherite Long. Gelber, residente en Montecarlo, recibió allí la Orden de Comendador de la Orden al Mérito Cultural, de manera que fue colocado a la altura de Plácido Domingo, Cecilia Bartoli y Mstislav Rostropovich, que recibieron la misma distinción.
Convaleciente de operaciones en su mano derecha (el vendaje lo revela), el artista tuvo que superar evitables inconvenientes luego de que en San Juan se le cayera la tapa del piano porque faltaban las grampas que lo sujetaban. Anteanoche, en un teatro Coliseo con nutrida concurrencia, cuando el artista se disponía a tocar, una acalorada discusión en el pullman por un problema de tickets lo llevó a una flemática determinación: se retiró del escenario. Cuando volvió la calma y el silencio, abordó con ímpetu fogoso la Sonata en Do Mayor Op. 2 N° 3 de Beethoven, para el reencuentro con su sonido proteico y robusto, con su musicalidad incomparable.
Su interpretación de la sonata «Waldstein» del mismo compositor sigue siendo insuperable; la profundidad de su análisis, la emoción que despierta sumada al asombro de su dinámica en el prestissimo lo hizo acreedor a una atronadora ovación. Brahms es el compositor por el cual Gelber se hizo mundialmente famoso y ganó impoartantes premios, de modo que no podía estar ausente en este recital. Los valses del Op. 39 contienen, en su brevedad, un mundo de evocaciones e imágenes cuya revelación sólo es posible si la transmite un auténtico maestro del teclado. El carácter atormentado de Schumann, así como su intenso romanticismo, fue revelado por las manos prodigiosas del gran pianista en la Sonata N° 2 Op. 22 en Sol Menor en una interpretación inolvidable.
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