Ralph Votapek con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Pedro Ignacio Calderón en obras de George Gershwin. (10/6, Teatro Colón, ausp.: Fundación Kinor).
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R iqueza de armonías, mucho ritmo y«blue notes» abundaron en esta velada íntegramente dedicada al compositor norteamericano George Gershwin (1898-1937), con dos impresiones de viajes y dos conocidas concertaciones para piano y orquesta de indudable atractivo, sobre todo por la rara oportunidad de escuchar todas en una noche.
La temporada musical extrañaría la ausencia del eficaz pianista Ralph Votapek, adoptado por el público argentino desde su juventud. Fue el protagonista ideal para el «Concierto en Fa», una equilibrada fusión de romanticismo tardío con jazz y alguna pincelada raveliana, que Votapek destaca con absoluta espontaneidad y dominio del teclado, con un rango sonoro que impone su presencia y momentos auténticamente brillantes, como la «Tocata» que cierra este personal Concierto.
En la «Rhapsody in blue», la obra más festejada de Gershwin, probablemente tanto como «Summertime», pianista y orquesta ofrecieron una versión contundente, perfectamente equilibrada y con los bronces gozando de sus partes de lucimiento. Las sostenidas señales de aprobación del público y requerimiento de más música fue satisfecha por Votapek, que tocó los Tres Preludios -también de Gershwin-consagrando al autor con su excepcional ejecución. Pedro Iganacio Calderón tiene enyesado el brazo derecho, pero con la mano izquierda y su conocida pericia, unida a la concentración y entusiasmo de los sinfónicos, hizo una destacada labor con una música que tiene su complejidad para el armado polirrítmico, especialmente provocativo en la «Obertura Cubana» y en la partitura paródica «Un americano en París», con solos destacables y una labor de conjunto auténticamente profesional.
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