Hasta Sandra Bullock da miedo en logrado policial

Espectáculos

«Cálculo mortal» («Murder by Numbers», EE.UU., 2002, habl. en inglés). Dir.:B.Schroeder. Int.: S. Bullock, M. Pitt, R. Goslin, B. Chaplin, Ch. Penn..

Potenciando al máximo su habitual eclecticismo, luego de viajar a Colombia para testimoniar la cruda realidad tercermundista en «La Virgen de los Sicarios», Barbet Schroeder volvió a Hollywood para hacer este policial protagonizado por Sandra Bullock. Ese tránsito deja claro que el don de Schroeder es su capacidad de adaptarse a cualquier formato para trabajar sobre conceptos parecidos.

Filmada en video y pensada para el público europeo y los festivales de cine de calidad, «La Virgen...» golpea sin sutilezas con la violencia brutal de los adolescentes colombianos. «Cálculo Mortal» refleja la violencia adolescente del primer mundo, mezclando ciertos casos actuales con el célebre caso Leopold Loweb: en Chicago, hacia 1930, dos estudiantes brillante enfocaron el homicidio como un reto intelectual. Su historia fue filmada muchas veces, y dio clásicos como «Festín Diabólico» de Hitchcock y «Compulsion» de Richard Fleischer.

Sin miedo a las comparaciones,
Schroeder realizó una versión muy digna del tema de esos films, logrando algo tan difícil como integrar los sermones de Jimmy Stewart y Orson Welles en ambos clásicos, sintetizándolos en situaciones breves que no cortan la acción.

Por otra parte,
Schroeder buscó la forma de que el público masivo acuda los cines a ver un entretenido film de suspenso con esa estrellita tan simpática y dulce. Pero el cine de la crueldad que Schroeder habrá estudiado a fondo vía Andre Bazin y «Cahiers de Cinema» logra que hasta la querible Sandra Bullock muestre su lado tortuoso y retorcido. Su obsesión con dos chicos geniales levemente vinculados a un crimen casi perfecto, rechazado de plano por sus colegas, surge de conocer desde otro lado la pesadilla americana que formó a sus dos sospechosos.

Los dos chicos matan para terminar de elevarse por encima del mundo normal que los aburre a muerte. El chiste de
Schroeder es mostrar que el único rival digno es cualquier cosa menos normal. Y lo mejor es que la desquiciada pero precisa policía encarnada por Sandra Bullock es casi tan sólida como la estremecedora pareja homicida (Michael Pitt y Ryan Goslin, capaces de ganar su juego de poker hasta en el peor interrogatorio policial).

Detrás del tono serio y superdramático,
Schroeder despliega todo un arsenal de ironías sutiles que en medio de tanta tensión no se llegan a percibir del todo hasta después de terminada la proyección. El único chiste malo es el título local, más apropiado para un melodrama sobre alguna enfermedad estomacal.

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