Historia de heroísmo en la Shoa

Espectáculos

Hanna Krall «Ganarle a Dios» (Bs.As., Edhasa, 2008, 118 págs.) ainer María Rilke, en sus «Cartas a un joven poeta»,

Rainer María Rilke, en sus «Cartas a un joven poeta», opone a la muerte deshumanizada y masificada, la muerte individual y propia. Este tema aparece a cada instante en las páginas de «Ganarle a Dios», donde se revive, casi esencialmente, el levantamiento del gueto de Varsovia a través de una entrevista a Marek Edelman, que fue uno de los comandantes de la insurrección, un superviviente del exterminio planificado por los nazis y, finalmente, un cardiólogo de fama internacional.

Todos estos aspectos de su vida son entrecruzados como en los vaivenes de una charla espontánea, con montaje cinematográfico por Hanna Krall, periodista discípula de Ryszard Kapuscinski, y guionista de Krzysztof Kieslowski. La muerte es la constante de la charla, lo que impulsa la valerosa insurrección de un puñado de judíos frente a un poderoso ejército alemán; la muerte es elegida ante la posibilidad de ser enviado a un campo de concentración y exterminio, es la que hace pasar de la cobardía a la heroicidad. Están los muchachos que con un revólver enfrentan a un tanque y la médica que junto a sus enfermeras reparten veneno a niños antes de que lleguen los alemanes. Edelman sostiene que «la muerte en una cámara de gas no es peor que la muerte en combate y sólo es indigna si se trató de sobrevivir a costa de alguien». Entre sus recuerdos aparecen aquella muchacha que corrió hasta poder subir al tren de la muerte donde iba su madre, o del pediatra y autor de literatura infantil Janusz Korczak, que decidió acompañar al horno crematorio por propia voluntad a los niños de un orfelinato. En el tremendamente trágico gueto de Varsovia, Marek Edelman comprende la importancia de salvar vidas antes de que estén frente a Dios. Explicapor qué eligió ser un cardiólogo que no deja de investigar y crear procedimientos médicos: «Cuando uno conoce tan bien la muerte, se siente responsable de la vida, ésa es la forma de ganarle la carrera a Dios».

El texto de Hanna Krall por momentos se convierte en diálogo que pasa a relato, mezcla personajes reales con ficticios, va de una elipsis a la minuciosa exposición de un detalle, salta de lo épico a lo grotesco y de allí a lo sentimental en una sola página. Todo esto a veces provoca una acaso buscada confusión que provoca, al concluir, una emotiva sensación final sobre cómo fue uno de los episodios más dramáticos y heroicos de la Shoa y de la Segunda Guerra Mundial.

M.S.

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