Friedlander: el “Canon” que descifra a Hollywood

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Apareció el primer volumen de la monumental historia que edita A Sala Llena.

“No puedo recordar cuál fue la primera película que vi en mi vida”, dice a este diario Fredy Friedlander. “Pero de lo que no tengo duda es de que la primera vez que una película me dejó un efecto profundo fue en un cine de Belgrano, viendo “Them!” (“El mundo en peligro”, 1954)”, dirigida por Gordon Douglas”.

La conmoción que ese clásico de la era atómica en aquel adolescente se percibe en la pagina 695 del libro monumental que acaba de publicar, “El canon del cine norteamericano - Vol. I” (Editorial A Sala Llena) Aquí, un poco abreviado, el texto explica “Nuevamente es la radioactividad la responsable del gran crecimiento de otra especie animal, la hormiga. Las escenas más espectaculares transcurrirán cuando las hormigas ya se encuentren en las cloacas de Los Angeles. Edmund Gwen será el científico, especialista en insectos, que asesora al ejército, equipado con lanzallamas. La localización de las hormigas reinas será decisiva, siendo impactante la banda sonora, cuando incorpora un ruido ensordecedor de los insectos gigantes”.

Este tipo de detalles, como mencionar el diseño de sonido de un clásico clase B, aplicado además a un millar largo de películas norteamericanas producidas desde el cine mudo hasta 1959, es una de las asombrosas cualidades del flamante libro escrito entre Friedlander y Alfredo Villanueva. Presentado la semana pasada en el BAFICI, hoy a las 16 Friedlander estará firmando ejemplares en la Feria del Libro (Pabellón azul, stand 103, a las 16).

Ademas de corresponsal de Cannes para este diario, entrepeneur del mercado internacional, colaborador de la Alianza Francesa y presentador oficial de las funciones del Cine Club Núcleo en las dos últimas décadas, Friedlander tiene un lado científico desconocido para quienes solo están familiarizados con su prolífica cinefilia, y tal vez sea esa formación la que permitió la concepción de este libro imprescindible para todo amante del cine clásico. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Cuánto tiempo les llevó escribir este “Canon”?

Fredy Friedlander: En cuanto a la escritura en si misma, poco más de un año. Hay que tener en cuenta que más allá de lo enorme que fue el trabajo, nos dividimos la mitad de los temas con Villanueva y cada uno escribió por su lado, para lo que nos pusimos de acuerdo en qué tipo de films, directores y actores motivaban más a cada uno.

P: Es un tiempo récord, no solo por el rango de historia del cine que abarca, además teniendo en cuenta que es su primer libro.

F.F.: No, en realidad es mi segundo libro. El primero, de 2019, es “Química del Petróleo, Gas Natural y Petroquímica”.

P.: Así se entiende la fascinación por películas de ciencia ficción con experimentos raros, empezando por el hecho de que unas de las pocas películas británicas que aparecen en el libro son los clásicos de la Hammer “The Quatermass Xperiment” (“Pánico Mortal”) y “Quatermass II” (“Vasallos del Mal”).

F.F.: Con el cine británico la regla que elegimos fue solo ocuparnos de aquellos títulos premiados por la Academia de Hollywood, lo que de algún modo, a través del Oscar, los incluye en la historia del cine norteamericano. Pero esas dos películas me parecen tan importantes que fueron la excepción a la regla.

P.: ¿Cómo nació su amor por el cine?

F.F.: Mi abuelo, alemán, era dueño de un cine en Berlín, el Elyseum. Él se llamaba George Pinette y mamá, que de soltera también trabajó en cine, era Ruth Pinette. Mi abuelo vendió el cine en 1936, año en que abandonó Alemania, cuando el nazismo ya perseguía a los judíos. Mi mamá se fue Barcelona donde conoció a mi padre, Máximo Friedlander, que se había divorciado de su primera esposa. Como estaban a favor de los republicanos ante la cercanía de Franco emigraron a Uruguay y se casaron allí (existía el divorcio) en 1939. Luego vinieron a Buenos Aires, donde nací en 1944. En Barcelona mi madre era amiga de Erich Maria Remarque, el autor de “Sin novedad en el frente”.

P.: Resulta misteriosa la concepción del libro, que tiene que haber llevado mucho más que el año y medio de escritura.

F.F.: Mi formación estuvo enfocada en el cine europeo. Yo hablo alemán e inglés, pero el idioma que mejor manejo es el francés, y fue a través de actividades culturales en la Alianza Francesa donde se construyó mi formación, estudiando los clásicos de Renoir, empezando por obras maestras como “La gran ilusión”. Más la época de oro del Lorraine, los maestros italianos o franceses. Pasaron décadas hasta volver a estudiar el cine de Hollywood que sólo recordaba de mi adolescencia. Para ello seguía la guía de Leonard Maltin que se editaba desde los 80 y vendía millones de ejemplares. A mediados de los 90 marqué una por una todas las películas calificadas con mas de 3 estrellas, lo que redundó en una lista de 3 mil títulos. El problema, es que igual que en la actualidad, la mayoría de esos films clásicos no están disponibles en casi ningún formato. Así que empece por concentrarme y escribir unas líneas de cada título que recordaba. Me pasé un buen par de años escribiendo algunas líneas, y luego consiguiendo otros centenares de títulos que nunca había visto, lo que logré con gran dificultad gracias a la colaboración de amigos cinéfilos.

P.: Al lado de los años de oro de Hollywood, con genios como John Ford o Billy Wilder, las películas que formaran pare de los próximos dos volúmenes parecen menos trascendentes. Pero da la sensación que Ud. tiene una formula secreta en mente…

F.F.: La idea es que con los tres tomos de “El Canon” tendremos una historia completa del cine norteamericano desde el período mudo hasta ahora.

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