Adriana Aizenberg como la idishe mame y Guillermo Angelelli en «Houdini, una ilusión musical», con puesta de Ricky Pashkus.
Es toda una ironía que Harry Houdini (1874-1926), reconocido internacionalmente como «el gran genio del escapismo», haya llevado una vida tan familiar, aun en medio de sus numerosas giras. Aquel notable artista, capaz de liberarse de cualquier encierro y cadena, vivió atado a su madre (una dominante idishe mame) y a su comprensiva esposa Bess (su eterna asistente de escena).
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El dramaturgo y compositor Gonzalo Demaría se apoyó en este peculiar triángulo amoroso para recrear la biografía de Houdini desde un plano más intimista, subrayando sus orígenes judíos (había nacido en Hungría bajo el nombre de Erik Weisz) y procurando abarcar a grandes rasgos los principales hitos de su camino al éxito. La obra cuenta con buenos temas musicales y destacadas interpretaciones, pero carece de una lectura metafórica sobre la trayectoria de este artista.
Hay algo de héroe épico en el personaje, pero Demaría colocó a Houdini en el papel de narrador. Con la excusa de que una medium lo trajo a Buenos Aires para entretener al público en el breve lapso de dos horas, el carismático ilusionista entra y sale de la muerte y de la ficción de manera algo forzada. La excusa es endeble de por sí, pero pasaría inadvertida si tras la presentación inicial Houdini dejara de recordarle al público que está muerto.
• Elenco
Guillermo Angelelli le aporta un interesante matiz de melancolía a su personaje, muy apropiado para alguien que de muy niño debió luchar contra el desarraigo y la miseria. A su lado se destaca Adriana Aizenberg como una reconocible madre judía, mientras que María Concepción César, con sus aires de presentadora revisteril y su simpatía desbordante se mete al público en el bolsillo.
A pesar de las dificultades señaladas, el director Ricky Pashkus logró darle a la puesta un ritmo muy dinámico. Tuvo a su favor las cuadros de magia (ejecutados con destreza por Angelelli), las coreografías de Elizabeth De Chapeaurouge, la deliciosa voz de Elena Roger en el papel de Bess, y el diseño de luces de Ariel Delmastro.
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