«La mentira maldita» («Sweet Smell of Success», EE.UU., 1957). Dir.: Alexander Mackendrick. Int.: Burt Lancaster, Tony Curtis, Marty Milner.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ya era hora de que alguiense ocupara de editar esta obra maestra del cine negro y la sátira social. «La mentira maldita» es una de las comedias negras más oscuras de que se tenga memoria, y aún hoy sigue siendo una de las visiones más descarnadas del periodismo jamás filmadas. Burt Lancaster es J.J. Hunsecker, un columnista que día a día -o mejor dicho noche a noche-agrega o quita personajes de la vida artística y social neoyorquina con sus populares columnas en un periódico.
Tony Curtis es un agente de prensa capaz de hacer cualquier cosa para obtener favores de J.J. y así asegurar su lugar en el engra naje nocturno neoyorquino. Claro que la trama se va complicando, y esa falta de límites empieza a acercarse a zonas que los personajes hubieran querido haber podido evitar.
Las actuaciones de Lancaster y Curtis son memorables, pero lo que le da al film un tono único es la movediza puesta en escena de Alexander Mackendrick, que trabajó de cerca con el legendario director de fotografía James Wong Howe para filmar la noche de Nueva York en estado puro, como nunca se había hecho antes ni jamás se logró después (quizá con la única excepción de «Taxi Driver», de Scorsese). El soundtrack jazzero de este film, a cargo de Elmer Bernstein, es otro de sus puntos fuertes. La suma de todos estos talentos termina convirtiendo a «La mentira maldita» en una película imperdible. -
Dejá tu comentario