20 de septiembre 2005 - 00:00
Inauguran el jueves la Bienal de Arquitectura
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de la X Bienal de Arquitectura de Buenos Aires) Pier Paolo Maggiora, uno de sus autores.
Bohigas estudió en la Escuela de Arquitecturade Barcelona, su ciudad natal, abrió allí su estudio junto a Josep Martorell y David Mackay (1933), formando una sociedad que se mantuvo hasta el día de hoy: MBM. Catedrático y luego decano de la Escuela (a la que llegaba en moto) fue asesor de Urbanismo del Municipio de Barcelona. También presidente de la Fundación Joan Miró -diseñada por Joseph Luis Sert-, entre 1981 y 1988; y presidente de la Editorial Edicions 62, desde 1975 hasta 1999. Historiador y teórico de arquitectura, ha publicado media docena de libros y numerosos ensayos y artículos sobre su especialidad, España y otros países de Europa, en Estados Unidos y América latina.
En 1991 fue nombrado regidor de cultura. Inspirador de la política urbanística llevada a cabo por el Ayuntamiento, su intervención ha sido decisiva en los proyectos desarrollados para los Juegos Olímpicos de 1992. Lugares desde los que trató de impulsar su concepción de la arquitectura como una disciplina funcional pero socialmente integradora que prioriza la renovación y los nuevos usos de zonas urbanas existentes, antes que la construcción de otras nuevas.
«Más que hablar de la ciudad del futuro, habría que hablar del futuro de las ciudades», ha dicho Bohigas; y propuso recordar que el hecho fundamental de una ciudad es el conflicto y la diversidad, que incluyen necesariamente un componente de participación. En su libro «Contra la incontinencia urbana», Bohigas reunió sus observaciones sobre la situación actual de la arquitectura y del urbanismo. Para él los políticos deben definir sus propuestas para las ciudades y es su función «potenciar los aspectos positivos», evitando el despilfarro económico y social de la ocupación del suelo que provoca el surgimiento de «ghetos» basados en elitismos de las clases más pudientes. Cuestiona la arquitectura que no ha tenido en cuenta la morfología ni la identidad de las ciudades.
En el año 1999, Bohigas recibió el Premio Ciutat de Barcelona. Admirador de la Argentina, Bohigas se declara «enamorado del centro de Buenos Aires», única ciudad del mundo donde «es posible cenar, comprar libros, invadir las tertulias privadas y bailar rock o folklore a las cuatro de la madrugada, sin tener ninguna sensación de inoportunidad», según escribe en su libro de memorias «Desde los años inciertos». Allí dice también: «La otra cosa que sorprende de Buenos Aires y de toda la Argentina, es la calidad de su arquitectura, la cual, sin embargo, es muy poco conocida en Europa».


