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12 de octubre 2006 - 00:00

"Incautos"

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Ernesto Alterio y Victoria Abril en «Incautos», de Miguel Bardem.
«Incautos» (id., España, 2004; habl. en español). Dir.: M. Bardem. Int.: E. Alterio, F. Luppi, V. Abril, M. Alexandre y otros.

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"Incautos" es una agradable comedia sobre estafadores (por momentos, casi una comedia sobre la comedia de género), a la que la ineludible comparación con «Nueve reinas» le proyecta sombras.

Aunque realizada cuatro años después del film de Fabián Bielinsky, su libro -así lo ha manifestado el director Miguel Bardem- fue concebido sin que le sobrevolara ese antecedente, pero allí está, y es imposible evitarlo. Así, deliberadamente o no, parecería que «Incautos» optara, para diferenciarse, por ciertas mixturas en el desenlace, o por la superposición de desenlaces sucesivos, lo que la aparta un tanto del relato clásico y límpido «con engaño» y la acerca a lo que podría ser un film-ensayo sobre las comedias de estafadores, como hace unos años lo fue «Los siete sospechosos» («Clue») sobre los policiales de enigma.

Esto provoca que, en general, no haya personajes que se ubiquen claramente de un lado o del otro de la línea que separa a los estafadores de los estafados (como sí ocurre en «Nueve reinas», o «El golpe» o «Casa de juegos»), y que algunos de ellos la entrecrucen a lo largo de su historia. El protagonista y narrador a la vez, Ernesto (Ernesto Alterio), es un resumen de todo ese juego, al punto tal de que en una ocasión rompe la «cuarta pared» y le habla al espectador ( recurso llamativo, en especial porque luego no se continúa). Ernesto, de ese modo, será el depositario de una doble estrategia: la de coordinar la banda de estafadores profesionales (Federico Luppi, Victoria Abril, Manuel Alexandre), que van cometiendo engaños progresivos, incluido el principal -el intento de engañar al espectador-, y la de ser portavoz de las ideas del director y guionista sobre la naturaleza del timador y del incauto, es decir, del cineasta y el espectador. Desafortunadamente, en el momento de dar el gran golpe se le interpuso quien fue el rey de los burladores, Fabián Bielinsky.

Dedicada al rostro de las « víctimas», «Incautos» es la historia de la iniciación de Ernesto en el submundo de la estafa organizada: él empezó siendo engañado por su propio padre, que le prometió ir a buscarlo alguna vez al internado de curas y nunca lo hizo. De mayorcito, las «malas compañías» y cierta melancolía personal lo llevan a optar por el modelo de timador de guante blanco antes que por el de la violencia callejera.

La puesta en escena de ese «gran golpe» no tarda en llegar: sólo hace falta que aparezca la femme fatale (otoñal Victoria Abril) para que todas las posibilidades de estafa, y de conjeturas, se desplieguen. Moderadamente, y con el plus de algunas escenas bien redondeadas, la película entretiene más allá de que no haya ni grandes trucos ni grandes sorpresas.

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