9 de enero 2002 - 00:00

Incertidumbre en Cultura

Mientras la ministra de Educación Graciela Giannettasio anunció ayer que se propone recuperar para su cartera la competencia sobre Cultura, Ciencia y Tecnología, (transformando su ministerio en de Cultura, Eduación, Ciencia y Tecnología) trascendió que recién en el fin de semana sería designado el nuevo Secretario de Cultura de la Nación. El domingo pasado, en la Residencia de Olivos, Teresa de Solá reiteró a Eduardo Duhalde que quería dejar la Secretaría de Cultura para trabajar junto a su marido, Felipe Solá, en la provincia de Buenos Aires, lo que fue acepatado por el Presidente. Hasta tanto se designe nuevo funcionario, el manejo de Cultura queda en manos de Aníbal Fernández, Secretario General de la Presidencia.

Entre los nombres que se barajan para conducir el área están los de Luis Verdi, Archibaldo Lanús, Guillermo Jaim Etcheberry, Diana Saiegh, Mario Pacho O'Donell y una larga lista de postulantes auto-candidateados que se adjudican el mérito de ser «gente de la cultura» y «viejos peronistas».

Luis Verdi, el más mencionado estos días, es actualmente asesor ad honórem en el área de Comunicación y Estrategia de Eduardo Duahalde, y no considera la posibilidad de ser secretario de Cultura. Verdi explica que «si se han retrasado las designaciones en Cultura y el Conicet,por ejemplo, es porque el gobierno sabe que el país tiene otras prioridades».

A pesar de tener en claro su alejamiento del cargo, Teresa de Solá, tuvo en su fugaz paso por la Secretaría una nutrida agenda y se dedicó a desmadejar algunos de los muchos problemas del sector, por caso el pago de sueldos en la Biblioteca Nacional y en el Instituto Nacional de Cine y Arte Audiovisuales (INCAA), los pagos que se le adeudaban a los productores cinematográficos. Esos dos organismos siguen sin tener nuevos funcionarios. En la Biblioteca Nacional continúan Francisco Delich y Josefina Delgado, que vienen del gobierno de De la Rúa, y en el INCAA, Solá aceptó finalmente la renuncia de José Miguel Onaindia, cargo que por estar equiparado al de un subsecretario de Estado necesita de una designación por decreto presidencial.

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