7 de diciembre 2001 - 00:00

Incomprendido en su país, Almodóvar se confiesa en francés

Pedro Almodóvar
Pedro Almodóvar
(07/12/01) Madrid - Pedro Almodóvar no es sólo un director de cine. Es en sí mismo y en el séptimo arte una forma de vida. Una estética. Un universo. Esta semana volvió a demostrarlo durante la presentación de la versión traducida al español de «Conversaciones con Pedro Almodóvar» de Frédéric Strauss quien ha entrevistado a Almodóvar en numerosas ocasiones. Tantas, que el propio director lo ha calificado como su mejor interlocutor. Lo que empezó como cuestionarios de corte periodístico terminó en conversaciones entre amigos que Strauss decidió publicar, ordenadas cronológicamente, para fabricar una especie de guía ilustrada sobre el universo almodovariano.

El periodista francés, antiguo redactor jefe adjunto de la mítica revista «Cahiers du cinéma», ya había publicado el libro en Francia. Ha sido la editorial Akal la que se ha encargado de traducirlo y poner a disposición del público de habla hispana varias fotos inéditas del realizador y sus revelaciones.

Comprensión

«La mayor ventaja que he tenido con Pedro es que yo había entendido sus películas, compartíamos la proximidad del cine», dice Strauss. Una suerte dado que el director siempre se ha quejado de lo mal entendidos que han sido sus films. «Muchas veces la historia del 'Rockola' ha enmascarado al Pedro Almodóvar que hacía cine. Me han interrogado mucho sobre mí mismo y muy poco sobre mis películas», corroboró el cineasta. Puso como ejemplo que nunca le han preguntado por el uso del color en España. «En España hay cosas que no se me han preguntado, como es el caso del uso del color, algo que, desde que estuve en la Mostra de Venecia, con 'Entre tinieblas' ya llamó la atención de todos», se quejó. Una pregunta recurrente en el resto de países que en su país nunca le han hecho. «No me siento comprendido», confirmó, mientras desde el público lo arropaba la troupe de sus incondicionales: Marisa Paredes, Cecilia Roth, Loles León y Bibiana Fernández, y hasta tuvo la sorpresa de encontrar entre el público a su vieja amiga y actriz fetiche de sus primeros films, Carmen Maura, entre otras.

Entre los momentos clave de su carrera, el director español señaló su ya famosísimo discurso en los Oscar de 2000, un año en el que se convirtió, según sus palabras, «en un agradecedor profesional». Después de aquello, su último film «Hable con ella» no le produce presión. Su criatura número 14 está en las últimas fases del montaje. Almodóvar relató la secuencia inicial del film, en el que una coreografía de Pina Bausch da paso a un número que espera despertar «terror en el público»: un escenario plagado de sillas y mesas de madera entre las que se mueven dos mujeres que no pueden ver nada. En escena aparece un hombre que, de un manotazo, va librándolas de todos los obstáculos con los que estaban a punto de tropezar. En el patio de butacas dos hombres asisten al espectáculo. Son Javier Cámara y Darío Grandinetti. El primero, enfermero de un hospital donde convalece Leonor Watling, y el segundo, un periodista que se cruzará en la vida de la torera que encarna la cantante Rosario. Sólo, pasada media hora, los cuatro personajes se cruzan.

Sobre su estreno, sólo una pista: «El primer trimestre del próximo año».

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