27 de septiembre 2005 - 00:00

Intercambios de alto nivel en la Bienal de Arquitectura

El imponente proyecto de ampliación del Museo del Louvre, cuyos autores, el italiano Mario Bellini y el francés Rudy Ricciotti, se vincularon hace unos años en la Bienal de Buenos Aires.
El imponente proyecto de ampliación del Museo del Louvre, cuyos autores, el italiano Mario Bellini y el francés Rudy Ricciotti, se vincularon hace unos años en la Bienal de Buenos Aires.
Desde hace dos décadas la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires ha promovido el diálogo entre profesionales de diversas partes del mundo. Pero los intercambios que generó no sólo fueron entre argentinos y extranjeros, sino también entre reconocidos visitantes como es hoy el caso del italiano Mario Bellini y el francés Rudy Ricciotti que se vincularon aquí hace varios años como participantes de una de las Bienales, y hace pocos meses ganaron el Concurso Internacional para el ala de arte islámico en el Museo del Louvre, que se desarrollará en 3.500 metros cuadrados.

Las colecciones tienen alrededor de 13.000 piezas -la escritura, el libro, las matemáticas, la ciudad, etcétera-, que seguirán un orden cronológico. Se reagruparán las 10.000 piezas del acervo del Museo Nacional junto con 3.000 del Museo de Artes Decorativas. Esta idea impulsada por Jacques Chirac tendrá un aporte estatal de 21 millones de euros a los que se sumará la donación de 17 millones del príncipe saudí Al-Walid Ben Talal Al Saud. Esta obra continúa la realizada en tiempos del presidente Francois Mitterand, con la pirámide en vidrio del casi legendario arquitecto Ieoh Ming Peï, amigo del primer mandatario francés.

El actual proyecto de Bellini y Ricciotti incluye un techo flotante, una suerte de alfombra voladora (homenaje a Las mil y una noches) que caracterizará esta ruptura con la arquitectura tradicional del edificio. Esta reforma se llevará a cabo en el Patio Visconti ubicado en uno de los sectores más visitados del Louvre, y la inauguración está planificada para 2009. El arquitecto Rudy Riciotti de Bandol, es internacionalmente conocido por la realización del Estadio de Vitrolles, y como autor del Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo en Marsella. Fue distinguido -junto con el estudio 5+1 in Génova- en el reciente concurso para el Nuevo Palacio del Cine en el Lido de Venecia.

«El patio Visconti no será cubierto, de hecho permanecerá visible»,
declararon ambos arquitectos en Buenos Aires, el viernes pasado, porque su decisión es lograr una integración armónica del diseño contemporáneo con el espacio histórico. Las colecciones de arte islámico se presentarán en un área subdivida en dos niveles. El primero, albergará piezas del siglo VII al X, y el segundo nivel -la planta baja-, trabajos del siglo XI al XIX junto con una rica colección de tapices. Los espacios estarán cubiertos con una nube iridiscente de la que emanará una iluminación difusa, gracias a la cual será posible ver las fachadas del patio del Museo desde su interior. Desde las salas de exhibición, el visitante podrá ver el juego de los pliegues y ondulaciones de la cobertura que otorgará una dimensión poética al conjunto.

Caminando desde las Pirámides de Pei, el visitante desembocará en el nivel más bajo del Ala del Manège al del Cour Visconti (Patio Visconti). En lugar de utilizar las escaleras mecánicas hacia el nivel superior, el espectador será atraído por la visión de la nube flotante que anima el patio con una nueva presencia: el ingreso al Departamento de Arte Islámico. El recorrido de la visita forma un circuito perfecto sin circulaciones superfluas.

Las fronteras entre las diferentes secuencias del recorrido toman la forma de un mobiliario continuo, una banqueta cuyo diseño evoca las ruinas de una ciudad. Esto permite ser usado como un soporte para la señalización de las diferentes secciones, los textos didácticos o las pantallas de plasma. El proyecto evitará la parcialización espacial y privilegiará la continuidad del recorrido reforzando el sentido de un discurso cuyo ritmo está sólo marcado por los tiempos de permanencia frente a los objetos y por la meditación que el proyecto propone. La luz natural será difundida por el Velo cobertor, cuya «piel» permitirá graduar la intensidad y evitar el resplandor.

En el nivel más bajo, será posible ver el Velo desde un número de aberturas en el piso a lo largo del perímetro del patio, que lo confirmará como elemento unificador. Como un eco de este «Veil», el piso estará cubierto con pequeños vidrios dorados formando un mosaico en el que la luz del día adquirirá una mayor profundidad y belleza. La Biblioteca para el Nuevo Centro Cultural de Torino, otra obra de Bellini expuesta en la Bienal, será la primera biblioteca pública de Italia que va a estar abierta las 24 horas. Tendrá unos cien mil metros cuadrados y se convertirá además en un polo teatral.

El domingo pasado, esta obra le ha significado el Gran Premio de la Crítica en la muestra de la X Bienal, en el Centro Borges. Un atrio-galería conecta los diferentes elementos de la Biblioteca consolidando la ruta histórica que cruzaba el sitio desde el este al oeste, proveyendo una articulación entre las distintas funciones de la cultura occidental y actuando como una «interface» entre esta y otras ciudades de su alrededor. Las curvas, las líneas continuas de la Biblioteca, multiplican las superficies de contacto entre la arquitectura, la luz y el parque. El efecto hace que el perfil de la fachada del edificio aparezca como si cayera en el parque o como si el parque estuviera reptando y subiendo al edificio. El frente termina a una altura aproximada de 40 metros en un «belvedere» y una terraza panorámica que permite ver la ciudad y los Alpes. El Teatro ubicado en la misma obra, adopta una tipología doble basada en los edificios industriales de la región. Está alineado con la entrada del foyer y comunicado en forma directa por el atrio-galería. Una estructura extremadamente flexible ha sido creada para acomodar estos distintos espacios vinculados a lo que se ha llamado avantgarde del clásico drama italiano, o sea teatro experimental.

Entre otros proyectos muy reconocidos de
Mario Bellini, se pueden destacar el Centro de Diseño de Tokio y la extensión de la Galería Nacional Victoria en Melbourne. Entre 1986 y 1991, Bellini fue editor de la famosa revista de cultura y arquitectura «Domus».

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