Por esas raras casualidades del almanaque, la efémeride del día de los enamorados fue eclipsada por la masacre del día de San Valentín organizada por Al Capone. Como Eros y Tanatos, pero con un poco más de incesto, violencia gratuita y lenguaje adulto, los gangsters del cine siempre tuvieron una enamorada cerca, aunque sólo para desquitarse cuando el canje del botín no sale con el timing deseado.
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A un mes de la muerte de Virginia Mayo, y teniendo a mano 3 versiones distintas en DVD de «White Heat» (ninguna de la zona 4, pero a esta altura eso ya es solo una formalidad) no se puede dejar de recomendar su tour de force de esposa ligera de cascos, y finalmente tan psicópata y querible como su marido.
De cada tres escenas de «Alma negra», dos eran inaceptables para la censura del auge macartista, sólo que Walsh aceptó mostrar la sofisticada tecnología del FBI (ejercito de zombies high-tech, excepto el ordinario héroe/villano delator de la ley Edmon O'Brien), todo armado como excusa para mostrar a un Cagney tan desquiciado como humano, al mejor estilo David Lynch, que nunca fue tan audaz como Walsh en 1949. D.C.