5 de octubre 2004 - 00:00
Janet Leigh fue mucho más que la víctima de Hitchcock
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Janet Leigh fue intérprete de musicales, estupendos westerns y dramas como «Sed de mal», de Orson Welles; sin embargo, el cine la recordará como la famosa víctima de la ducha en «Psicosis».
Leigh, de 77 años, murió el domingo por la tarde en su casa de Beverly Hills a raíz de una enfermedad en sus vasos sanguíneos. La información fue dada a conocer ayer por el vocero de su hija y también famosa actriz Jamie Lee Curtis, fruto de su matrimonio con el actor Tony Curtis (también tuvieron otra hija, Kelly).
Hitchcock, que reemplazó color rojo sangre por blanco y negro y truculencia por sugerencia, tardó en montar la escena de la ducha casi tanto como el resto del film. Fue una secuencia compuesta por 72 planos rápidos, que ni siquiera llegaron a mostrar el cuerpo desnudo de la actriz (es más: en algunos de esos planos se empleó a una doble). En pantalla, el efecto era devastador, y subrayado por la chirriante música de Bernard Herrman que remedaba el graznido agudo de pájaros. Desde entonces y hasta su retiro, la carrera de Leigh quedó encerrada en ese baño.
Leigh fue descubierta por Norma Shearer, mientras trabajaba como modelo, quien le consiguió un contrato con la MGM. «El Danubio rojo» y «La dinastía de los Forsyte» fueron otras de sus películas en los años 40. Tony Curtis fue su compañero de reparto en la biografía fílmica de «El gran Houdini» en 1953. Después trabajó en una película de tema medieval, «Coraza negra», y tres años más tarde, en 1957, en «Los vikingos» de Richard Fleischer.
Leigh también se destacó en los musicales «Words and music», de 1948, «Two tickets to Broadway», de 1950, que consolidó su popularidad, «Fearless Fagan», film dirigido por Stanley Donen en 1952, y «Walking my baby back home», de 1953. «Mi hermana Elena», de 1955, fue una de sus mejores creaciones junto con «Vacaciones sin novia», film dirigido por Blake Edwards en 1958 en el que volvió a coincidir con su marido. Al año siguiente rodó «Quien era esa chica», de George Sidney.
Leigh también fue buena bailarina y demostró ser una de las más dúctiles actrices hollywoodense si se tienen en cuenta la citada «Sed de mal», en la que Orson Welles consiguió de ella una ambigüedad que de por sí no poseía el personaje.
A lo largo de la década de los 60 y 70 multiplicó sus aparicionescomo artista invitada en series-televisivas, mientras su gran estrella comenzaba a declinar. En 1965 y 1969, respectivamente, rodó en España «Kid Rodelo», la tercera que realizaba sobre el oeste americano, y «Trampa en luna de miel», junto a Rosano Brazzi. En 1980, junto a su hija Jamie Lee Curtis, intervino en el film «Niebla», de John Carpenter.
Actualmente estaba casada con el financiero Robert Brandt.


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