28 de marzo 2006 - 00:00

Jazz, lo mejor de Bergalli-Lovano

Festival Internacional de Jazz. Actuación de J. Lovano (saxo tenor) y G. Bergalli (trompeta). Con A. Beeuwsaert ( piano), J. P. Navarro ( contrabajo), F. Martínez (batería) y P. Mainetti (bandoneón). Soporte: R. Nolé (piano), A. Herrera (bajo), E. Zeppa (batería) y Cuerda de tambores de Foca Machado. (ND/Ateneo, 26 de marzo; repite hoy a las 21.)

El gransaxofonista JoeLovano se unió alargentinoGustavo Bergallien un intento defusionar jazz ytango, y elresultado fueinteresante sólopor el talento deellos y de losmúsicosacompañantes.
El gran saxofonista Joe Lovano se unió al argentino Gustavo Bergalli en un intento de fusionar jazz y tango, y el resultado fue interesante sólo por el talento de ellos y de los músicos acompañantes.
Suele decirse que el jazz es música de intérpretes; porque es justamente en la variación improvisada y en el juego armónico repentista donde se marca una diferencia aún repitiendo composiciones a lo largo del tiempo. Como contrapartida, al tango se lo ha enrolado siempre en el rubro de música de compositores; porque, si bien el papel del intérprete puede ser destacado -y de hecho, los estilos interpretativos han caracterizado a orquestas y cantores a través de los años- es en las melodías y en sus armonías «naturales» donde el género encuentra su mejor definición.

En este caso, dos músicos provenientes del jazz se dieron a la tarea, varias veces intentada con más o menos suerte, por otros artistas, de mezclar el jazz con el tango o, dicho de otro modo, partir de piezas tangueras y trabajarlas con improvisación como si se tratara de «standards». Sólo que, en este caso, en lugar de partir de tangos conocidos, fue el argentino Gustavo Bergalli quien escribió piezas de inspiración tanguera y con una marcación rítmica que evoca directamente a Astor Piazzolla.

El resultado, sin embargo, fue interesante más por el virtuosismo y el gran talento de Bergalli y del invitado Joe Lovano -uno de los mayores saxofonistas tenor de la actualidad, llegado por primera vez para tocar en Argentina-, y por el muy buen trabajo de los músicos del grupo, que por la música producida. Curiosamente, tratándose de un concierto de jazz, lo mejor estuvo en los «tutti» de presentación y reexposición de los temas. Las improvisaciones, en cambio, tuvieron menor profundidad, porque partieron de las piezas en cuestión en cada caso, pero se fueron casi inevitablemente hacia el jazz más tradicional y, sobre todo, hacia el bebop, variante que Lovano maneja como pocos.

De hecho, lo mejor de la noche llegó con una composición de Lovano, «Bird's Eye View», que tocó en cuarteto y en el que pudo exhibir, sin ataduras, toda su capacidad improvisatoriaen el marco de un lenguaje que maneja mucho mejor. En el arranque de este concierto que cerró la propuesta del festival de jazz que se desarrolló durante una semana en el teatro ND/Ateneo, el uruguayo Ricardo Nolé, al frente de un trío y con la cuerda de tambores del Foca Machado como invitados, mostró su interesante mezcla de candombe y jazz, en un estilo que lo acerca más al Río de la Plata que a la música de New Orleans.

R.S.

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