2 de mayo 2001 - 00:00

Jimmy Scott: debuta una leyenda de "voz"

Jimmy Scott.
Jimmy Scott.
(02/05/2001) Aunque tiene una larga historia con el jazz, Jimmy Scott encontró finalmente a los 75 años un reconocimiento que no siempre tuvo a lo largo de su carrera. «Afortunadamente, parece que ha llegado mi turno. Me siento totalmente feliz de tener una nueva oportunidad», dice en la charla con este diario.

James Victor Scott nació en Cleveland en 1925 y siempre vivió en esa ciudad. Desde pequeño su vida estuvo relacionada con el canto, y aun siendo niño ya actuaba en un coro de iglesia junto a sus 9 hermanos y su madre pianista.

«De todos modos, si de influencias infantiles se trata, deberíamos mencionar a Judy Garland. La escuché por primera vez cuando tenía 14 años haciendo «Over the Rainbow», y esa canción y esa voz le hablaron a mi alma. Desde entonces, se ha convertido para mí en un símbolo de la esperanza. Al escucharla, supe que mi vida siempre estaría relacionada con el canto», comenta.

A causa de una enfermedad conocida como Síndrome de Kallman -una deficiencia hormonal congénita-se retrasó su crecimiento y no produjo el cambio de voz que ocurre habitualmente en la adolescencia. De allí ese timbre agudo tan particular que un oído desinformado podría confundir con el de una mujer. Tanto, que en algunas grabaciones de la orquesta de Hampton de las que participó se mencionó equivocadamente a Irma Curry en lugar de a Scott.

«De todas maneras -continúa el cantante-, ese problema genético me ha afectado menos que lo que muchos suponen. Por cierto he tenido que afrontarlo, y eso ha condicionado buena parte de mi vida. Pero tuve la suerte de ser aceptado por el show business a principios de los '40, por lo que ha sido más fácil de sobrellevar.»

El gran espaldarazo de su vida llegó cuando a fines de esa década lo contrató Lionel Hampton para cantar en su banda. «Ese fue uno de los momentos fundamentales de mi vida artística. Fue Hampton el que me bautizó como «Little» Jimmy Scott y con él grabé el que fue uno de los éxitos más grandes de mi vida como cantante, «Everybody's Somebody's Fool». La Argentina podrá descubrir en vivo sus virtudes en los tres conciertos que hará en La Trastienda de Buenos Aires el 4, 5 y 6 de mayo próximos.

Periodista: Algunos han comparado su estilo con el del saxofonista Lester Young. ¿Qué piensa de eso?

Jimmy Scott: Ante todo siento un gran orgullo, porque Young ha sido un músico impresionante. Lo mismo que cuando me dicen que artistas tan distintos como Madonna, Lou Reed o Ray Charles reconocen influencias mías en su música. Creo, realmente, que están un poco locos. Yo también le debo cosas a mucha gente: a la gran Judy, como le decía; a Hampton por haberme dado la oportunidad de trabajar con él; a Billy Holliday, de la que hemos aprendido todos los que cantamos jazz.

P.: Usted ha pasado largos períodos de su vida sin cantar.Y en la década anterior, antes de sus dos últimos discos, no grabó nada. ¿A qué se deben esos grandes vacíos?

J.S.: Es cierto. Ahora, en un año he editado dos discos, «Mood Indigo» y « Over the Rainbow», pero antes estuve mucho tiempo sin grabar o sin actuar. Estas son cuestiones que se me escapan. No siempre las compañías o los productores están interesados en uno. Hasta he trabajado como maletero en un hotel y he dedicado mucho tiempo a cuidar a mi padre enfermo. Pero por suerte parece que llegó nuevamente mi momento.

P.: ¿Por qué se decidió a escribir una autobiografía?

J.S.: Llegó la propuesta de trabajar en eso con David Ritz, quien ya ha hecho trabajos parecidos con Ray Charles,Aretha Franklin y Etta James. Yo ya llevo unos cuantos años vividos y me han pasado muchas cosas en la vida, de las buenas y de las malas. Por eso pensé que podría tener sentido contarlas.

P.: ¿Le presta atención a lo que sucede actualmente en la música?

J.S.: La música forma parte permanente de mi vida; rodea todo lo que hago. Lo que menos me interesa es el alto volumen que utilizan algunos artistas de rock; a veces me gustan sus músicas, pero no el volumen con que las presentan. Pero si la música sirve para socializar, siempre me pare-ce atractiva. Escucho música todo el día en mi casa y de todo tipo: clásica, jazz. Y me gusta mucho escuchar cosas que no conozco; siempre se pueden descubrir nuevas sensaciones.

P.: Después de todo, lo que ha sucedido con el jazz en el siglo XX. ¿Hacia dónde cree que marcha esa música?

J.S.: Creo que las bases de la tradición del jazz siempre serán retomadas de una u otra manera, porque ahí están los elementos que nos permiten seguir adelante. Yo quiero que cada vez el jazz tenga audiencias más grandes; ojalá que su futuro pase por allí.

P.: ¿Cómo serán sus conciertos de Buenos Aires?

J.S.: Haremos fundamentalmente temas de mis dos últimos discos, pero además algunas que aún no hemos grabado. Nunca he estado en la Argentina, por lo que estoy muy ilusionado por conocer su país y su público, y por presentarle una especie de resumen de lo que ha sido mi vida.

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