10 de septiembre 2001 - 00:00
Julie Andrews: "Nunca perdí la esperanza de volver a cantar"
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Julie Andrews rechaza ser heredera de Grace Kelly y Audrey Hepburn
Periodista: Casi 36 años después de rodar «Mary Poppins», acaba de volver usted en un film de la Disney ¿Por qué aceptó participar en «El diario de la princesa»?
Julie Andrews: En primer lugar, fue por la oportunidad de trabajar con Garry Marshall. Adoro sus films, principalmente «Mujer bonita» y «Frankie & Johnny». Además de que me ofrecieron un excelente papel, pude usar maravillosos modelos de Armani y Valentino. Sin hablar de una tiara de diamantes que valía millones de dólares.
P.: Allí hace de una reina. Muchos en el showbiz creen que, después de Grace Kelly y Audrey Hepburn, usted es tal vez la única actriz que se aproxima al encanto que tenían las princesas y reinas del pasado ¿Qué piensa de eso?
J.A.: No se engañe. No soy nada de eso. Tengo ascendencia de campesinos. Tal vez por ser inglesa o por hablar de una manera pomposa, haya adquirido esa imagen de dama.
P.: Como inglesa ¿qué opina de la monarquía?
J.A.: Simpatizo con la familia real inglesa, pues sé lo duro que trabajan, especialmente la reina. Creo que ella recibe un tratamiento perverso de la prensa. Los diarios esperan el momento en que no haya una noticia mejor para pegarle a la familia real. Una vez me senté junto a uno de ellos en una comida y le dije que me sorprendía que no procesaran a la prensa amarilla. Pero me enteré que no pueden. La mayoría piensa que la realeza sólo tiene mujeres de tiara y lindos príncipes que viven felices para siempre. Pero la realeza genera dinero para Inglaterra. Ellos son la mejor propaganda para el país.
J.A.: Sé de esa comparación, pero, con certeza, nosotros los actores tenemos mucha más libertad que la realeza. No soy una persona que transita por el mundo de las celebridades. Mi marido y yo no vamos a ninguna fiesta de Hollywood, a no ser que seamos obligados, por una u otra razón. Creo que yo tengo una obligación bastante razonable de dividir mi existencia profesional con los medios. Pasado eso, voy a mi casa y me olvido que soy Julie Andrews. Pero los papparazzi no. Ellos quieren un poquito más de ese momento. Creo que existe un sentimiento de rabia en ellos. Muchos actores consiguen lidiar con ese asedio en mejor medida. Yo hasta entiendo ese interés, pero si ellos incomodan o hieren a mis hijos, ahí sí me pongo rabiosa.
P.: Usted participó de grandes musicales y en períodos distintos de la historia de Hollywood. ¿Por qué cree que ese género no es tan popular hoy en día?
J.A.: A pesar de las recomendaciones de mis hijos, todavía no vi «Moulin Rouge», pero parece que es un film que está rompiendo todas las reglas siendo un éxito de taquilla. El problema siempre va a ser el presupuesto. Los musicales son muy dispendiosos y, a no ser que surja alguien que le inyecte algo original, ningún estudio va a arriesgarse a producir uno. También escuché decir que «Bailarina en la oscuridad» es muy buena. Confieso que estoy un poco atrasada en relación a los films en cartel.
P.: ¿Cree que volverá a can tar?
P.: ¿Qué tipo de tratamiento viene haciendo después de la operación?
J.A.: Todo lo que puedo. Mi voz normal ya está mucho mejor que antes.
P.: En la época de la entrega de los Tony del 2000, hubo un debate sobre si usted realmente cantó al presentar uno de los premios.
J.A.: No, yo no canté. Hablé cantado, del mismo modo en que lo hacía Rex Harrison. Tal vez comience una nueva carrera siendo un contrabajo, lo que Carol Burnett jura que yo soy. (Se ríe.)
P.: ¿Lanzará algún libro este año?
J.A.: La verdad, dos. Inicié dos series de libros, lanzados el año pasado. El primero («Dumpy Saves Christmas») es sobre un pequeño navío-taxi que viaja por el mundo. Es un libro para chicos de 8 a 10 años. Después hice otro («Mandy»), en conjunto con mi hija, para pequeñitos. Mi nieta de 4 años nos inspiró.
P.: Muchas actrices se quejan de que, al atravesar la barrera de los 40 años, el trabajo empieza a escasear en Hollywood ¿Está de acuerdo?
J.A.: Probablemente tengan razón. Todo depende de cuál fase de Hollywood una esté atravesando. No mucho tiempo atrás, actrices como Shirley MacLaine y Jane Fonda desarrollaban sus proyectos. El hecho es que nunca van a haber papeles suficientes para todas nosotras, sobre todo porque existen muchas actrices talentosas por ahí y con más de 40 años. Al contrario de Shirley y Jane, nunca desarrollé nada para mí. Pero estoy sospechando que llegó un momento de mi vida en que puedo hacer más uso de mi status para desarrollar proyectos personales.
P.: ¿Qué actrices admira hoy?
J.A.: Basta tener a Judi Dench en un film, en una pieza o en la TV para que yo programe verla. Asisto a cualquier cosa de ella. Adoro a Juliette Binoche. ¡Oh, Dios, qué actriz! También me gustan mucho Julia Roberts y Michelle Pfeiffer como actrices y como modelos de mujer.
P.: Usted está casada desde hace más de tres décadas con el director Blake Edwards ¿Cuál es el secreto de esa relación tan duradera?
J.A.: Vamos a cumplir 32 años este año. El secreto es vivir un día tras otro. Es el segundo matrimonio para ambos. Blake tiene un gran sentido del humor. Gracias a Dios. El no se enoja con rapidez, a pesar de ser un hombre voluble. Como todas las personas que vienen de la comedia, es un tanto sombrío también. El es el primero en admitir eso. La vena cómica generalmente viene de un lado doloroso. En fin, Blake es un hombre muy especial.
P.: Además de los libros infantiles, está preparando su autobiografía ¿Qué es lo peor de relatar parte de una vida en un papel?
J.A.: Encontrar mi voz, el tono acertado. Quiero hacer una cosa muy bonita, bastante volcada a los comienzos de mi carrera.
P.: ¿Quién le dio el mejor consejo?
J.A.: Mi padre, un hombre extremadamente decente. Trataba a sus hijos con el máximo respeto. El me dijo: «Julie, querida, solamente tu buen cerebro te dirá qué hacer». Si usted piensa bien en eso, verá que fue uno de los consejos más decentes, alentadores y lisonjeros que alguien puede recibir.
P.: ¿Cuándo fue la última vez que vio «La novicia rebelde»?
J.A.: Un buen tiempo atrás. Cuando cambio de canal y engancho alguno de mis films antiguos, doy una espiadita rápida y digo ¡Guau! (Risas.)
P.: ¿Qué le falta para sentirse realizada?
J.A.: Apenas que me sea concedido el poder de hacer las cosas más variadas posibles. Adoro lo que hago: mis dramas, mis comedias, mis musicales, mis libros. A lo que aspiro es a tener siempre el poder de materializar esos placeres.



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