4 de junio 2002 - 00:00

Jusid le ganó esta vez al "corralito"

Pablo Echarri y Nancy Dupláa
Pablo Echarri y Nancy Dupláa
Como para crear una nueva ilusión (por ejemplo, la existencia de una pequeña industria cinematográfica), el director Juan José Jusid y el productor Carlos Luis Mentasti están por estrenar una comedia romántica hecha con todos los lujos posibles, rodada y entregada en término, igual que en las buenas épocas. Sobre esto habla el realizador:

Juan José Jusid:
La obra se llama «Apasionados», y veníamos trabajando el guión desde hacía un año, un proyecto que además incluía locaciones en diversos lugares, viajes, rodaje con dos cámaras simultáneas, etc., cuando sucedió lo del corralito. Debimos inventar una nueva manera de hacer cine sin dinero efectivo, y encima seguir la espiral devaluatoria de la moneda, algo imposible. El negativo subió al triple, los acuerdos en dólares debieron reconsiderarse, y así todo, pero lo logramos. Frente a la pantalla, nadie advertirá lo que sufrimos.

Periodista: Si hay miseria, que no se note. ¿Por qué los viajes?


J.J.J.:
La idea es que los personajes anduvieran por diversos lados, tomaran distancia, descubrieran que, pese a cambiar de decorado, cada uno lleva consigo su propio conflicto. Por ejemplo, todos tenemos algún amigo que armó un viaje para recuperar la pareja, y ya sabemos lo que pasó. Siguiendo con la película, por suerte, la coproductora española aportó el rodaje en Ibiza y Toledo, a más de Natalia Verbecke, Héctor Alterio, sonidista y fotógrafo. En cambio, como justo cambiaron las autoridades, lograr el permiso para filmar en el Glaciar Perito Moreno fue toda una aventura. Agradezco a Turismo y Parques Nacionales, que además vigilan hasta lo mínimo, porque ni una miguita debe contaminar ese lugar.

•Cámaras

P.: Que, mientras, se está derritiendo solo. ¿Y cómo es eso de dos cámaras?

J.J.J.:
Las pedí para ciertas escenas, así podía registrar mejor a los artistas. Lo cual entraña un gasto doble de equipos, de películas, y de laboratorio, pero el resultado vale la pena. Igual, yo filmo poco. Creo que, por lo general, el actor produce su mejor expresión en la primera toma. Entonces, si me gusta, hago una segunda por seguridad, y punto, es decir que terminé devolviendo 10.000 metros de negativo, y eso sin descuidar la calidad de imagen. Aunque acá importan los personajes, y no tanto el brillito y demás detalles que encarecen al cine publicitario.

P.: En el que usted se formó.

J.J.J.: Claro, y de ningún modo lo lamento. No es el único camino para aprender el oficio, pero es el que pude hacer, el que recorro desde hace 28 años. El cine publicitario significa buena gimnasia, obsesión visual, prolijidad narrativa, gran conocimiento técnico... Mientras el problema de muchas escuelas siempre fue la falta de equipos y materiales para practicar, la publicidad los facilita. Gracias al cine publicitario, trajimos lentes ultraluminosos, cámaras con gran fijación de cuadro, y demás adelantos. Frente a un cine moroso, de actuaciones impostadas, de herencia teatral, aprendí a contar una historia en veinte segundos, donde el poder de síntesis es vital. Y aprendí a trabajar en función del espectador, al que le debe llegar lo que uno quiere, sin error.

•Identificación

P.: En este caso, además de diversión, ¿qué debería llegarle?

J.J.J.:
La expectativa de «Apasionados» es, partiendo del humor, llegar lentamente a la identificación, y creo que la polémica, entre dos caracteres femeninos centrales, los de dos amigas que representan distintas visiones del mundo, distintas formas de vivir cada momento: una es ordenada, la otra es caótica, etc. Ambas están tratadas incluso visualmente de una manera distinta: colores muy claros, desde la luz, para una, y sanguíneos para la otra, y así. Y entre ambas, el personaje masculino, pendular, oscilante...

P.: ¿La intención más o menos oculta es jugar con la fantasía femenina de soplarle el novio a la Dupláa?


J.J.J.:
No fue deliberada. Me gustaba Nancy Dupláa por eso que tiene de ejecutiva, de mandona, cierta distancia... P.: Y el rollo justo.

J.J.J.:...pero cuando empezamos a concretar el proyecto yo tenía en vista otras candidatas (sería desagradable nombrarlas), mientras que ella estaba en un programa que amenazaba con seguir, y yo necesitaba alguien a tiempo completo. Por suerte para todos, el programa terminó su ciclo justo en el momento preciso.

P.: A propósito, se habla de cierta contaminación televisiva en su cine: intérpretes, inserción de marcas comerciales, final de telenovela...


J.J.J.:
Es cierto. La adaptación argentina del star-system tiene su peso. Al momento de la verdad, esos artistas son un imán poderoso. Pablo Echarri, Nancy, me han dado el respaldo para que este film no parezca el proyecto de alto riesgo que es. Y a ellos agrego algunos cameos, pequeñas sorpresitas que irán apareciendo cada tanto, hasta llegar a la boda, con esas cosas de telenovela, y algo más. ¿Recuerda cuando hice «No toquen a la nena»? Mis amigos bromean, «estás volviendo al lugar del crimen». En fin, veremos lo que dice el público. Mientras, ya estoy garabateando otro proyecto, el quinto con Mentasti.

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