"Justo Suárez fue el primer ídolo popular a la criolla"

Espectáculos

E specialmente recordado por su documental «Nosotros los monos», el pintor y cineasta Edmund Valladares volvió al mundo del boxeo con una personal biografía de Justo Suárez, el Torito de Mataderos.

Periodista: Antes de entrar en materia, ¿es cierto que usted trabajó con Luis Buñuel?


Edmund Valladares:
Estando en México fui asistente de encuadre en un par de películas suyas, eso es todo. Me gustaba charlar con él, sentir su gracejo español. Con el tiempo, me hizo llegar un proyecto que quería hacerme dirigir, sobre un inquisidor que hacía tapiar vivas a las prostitutas embarazadas.

P.: Usted ya estaba con sus cortos, mezclando cine y pintura.


E.V.: «Homero Manzi», «Discepolín», «Evaristo Carriego»,
los documentales de folklore venezolano, «La educación», «Judea»... Recuerdo con cariño a la gente de la Universidad Nacional del Litoral, especialmente a cuatro directores de fotografía: Adelqui Camusso (también director de arte), Diego Bonacina, Hugo Lencina, y Esteban Courtalón. Al final, en lugar de la ficción sobre un inquisidor, hice un documental inquiriendo sobre el boxeo: «Nosotros los monos».

P.: Que hizo época, e irritó mucho a los amantes del boxeo.


E.V.:
Yo también lo amo, pero tiene su parte fea, y hay que decirla. Cuando lo presenté en París, termina la función y se me viene encima, todo ofendido, un gigantón de sobretodo negro, así alto como yo, es decir, yo le llegaría a la cintura... ¡Era Julio Cortázar! Le hice frente, y terminamos siendo amigos. Hace unos años, realicé, a pedido de la Unesco, la escultura que hoy puede verse cerca del Museo Nacional de Bellas Artes, «Torito en el rincón de Cortázar», evocando de paso el cuento que él le dedicó a Justo Suárez.

P.: ¿Por qué el interés de ambos en Justo Suárez?


E.V.:
El Torito fue un ídolo popular, el primero de la clase criolla. El muchacho trabajador, deportista, que triunfa dentro y fuera del país, y que, cuando cae, todos lo abandonan, empezando por su mujer. Y muere a los 29 años, de amor.

P.: Tuberculosis.

E.V.: Amor. La gente ilustrada se compra los estereotipos que ella misma crea. Por ejemplo, se cree que todos los boxeadores son violentos. Yo he leído cosas escritas por él, que son una maravilla de cariño y protección a su familia. Justo fue una exuberancia de coraje, y un manojo indefenso de ternura. Un alma inocente. Por eso cayó tan rápido.

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