7 de diciembre 2004 - 00:00

Kevin Johansen conformó a fans

Kevin Johansen (voz, guitarra, percusión). (Teatro Opera, 3 y 5/ 12.)

Desde que llegó de EE.UU., donde nació y vivió por muchos años Kevin Johansen -también argentino, por herencia sanguínea y adopción-se convirtió en un personaje atractivo para la música de nuestro país. Sin prejuicios, se atrevió a la mezcla de géneros, al desparpajo de lo más simple, a las experimentaciones sonoras hacia los sonidos modernos, a la desmitificación de lo «berreta». Con una buena dosis de talento, buscó la reflexión desde la sonrisa, la crítica desde la diversión, la renovación desde la libertad. Johansen lleva ya tres discos editados, el último de los cuales es «City Zen», de reciente aparición. Con el material de ese disco y con temas de los dos anteriores («The Nada» y «Sur o no sur») armó el largo repertorio de estos conciertos en el Opera. A esta altura, ya no son sorpresa sus osadías cumbieros (la cumbia es uno de los géneros que más trabaja, en diferentes variantes, ni sus pasadas por el bolero, el tango, el ska, el funk, el candombe, la música andina o el rock. Más que en las letras, casi siempre pequeñas, sin gran elaboración poética, Johhansen pone el acento en las variaciones rítmicas, los arreglos para orquesta numerosa a la que se suman muchísimos invitados a lo largo del show, en pequeñas «viñetas», como él las llama, ques sirven de interludio entre los temas más extensos, en los homenajes a Tom Zé, Atahualpa Yupanqui, James Brown (algunos más sentidos que logrados), o sus versiones de títulos de Caetano Veloso y Culture Club.

R.S.

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