Koons en Buenos Aires: "Que la Ballerina ayude a la gente a descubrir su potencial y aceptarse"

Espectáculos

Impecable, etéreo, armónico. Así es Jeff Koons, el artista estrella del kitsch, de la escultura monumental y el ready made del siglo XXI, quien pasó por Buenos Aires para inaugurar en Malba Ballerina, una escultura de 2.10 metros de alto y 1.97 de largo. La figura ya puede visitarse en la explanada del museo donde este jueves cientos de personas se agolparon para ver cómo el estadounidense descubría su obra.

"Que la Ballerina ayude a la gente a descubrir su potencial y aceptarse", dice Koons ante la muchedumbre deslumbrada por su presencia por primera vez en el país. Esta "Afrodita contemporánea" pertenece a la serie Antigüedad que empezó a desarrollar en 2008 como exploración de la belleza, la fertilidad, el amor y la conectividad.

El director del Malba Eduardo Costantini y el artista se conocen desde hace tiempo, ya que la Ballerina fue adquirida en 2012 por el empresario para ser destinada finalmente en un condominio de lujo que está construyendo en Miami. Según trascendió a la prensa los días previos, por dos esculturas Costantini habría desembolsado 14 millones de dólares. La cifra está lejos de los 58.4 millones de dólares que en 2013 se pagó en subasta por una de sus icónicas obras, Ballon Dog, que convirtió a Koons en el artista vivo más cotizado del mundo.

Ballerina está hecha de acero inoxidable pulido espejo y patinado en color transparente. El material es uno de los favoritos del artista por "su durabilidad y su carácter fuerte". Koons sostiene que en sus esculturas "el material está pulido lo que permite que el espectador se vea reflejado y haya una afirmación de su propio ser".

El discurso de Koons coquetea con la autoayuda. Antes de inaugurar su escultura mantuvo un diálogo con el director artístico del Malba, Agustín Pérez Rubio, ante un auditorio repleto invitado especialmente para el evento. Durante la charla de una hora reiteró uno de sus principios acerca de alcanzar la autoaceptación como paso previo para superar la ansiedad.

• Un "rarito" que vale millones

Koons confesó haberse sentido "un rarito" en la escena artística estadounidense de los '80 porque su trabajo no se conectaba con el neoconceptualismo en auge. En la actualidad sostiene que lo suyo es "el optimismo, la comunicación y la apropiación". También habló del costado infantil-inocente de su trabajo que tiene una razón de ser: "Lo que me encanta de los niños es la total aceptación, estar abierto a la experiencia. Cuanto más nos abrimos más nos sacamos la ansiedad".

Parece haberse aceptado tal como es y mal no le fue. Admirador de la historia del arte en general y de Salvador Dalí en particular, cultiva una imagen personal a base de traje y corbata oscura y camisa blanca que contrasta con los colores estridentes de sus obras y el kitsch. Se abrió paso en los '80 al calor del auge consumista de EEUU con ready mades e incursiones en la publicidad como formato de la obra. Para los '90 ya pensaba su trabajo para ser exhibido en la vía pública sin pasar desapercibido. En los 2000 consolida su imagen pop con la serie Celebration, donde realiza monumentales esculturas de acero de animales hechos con globos. Ballon dog se convertirá en ícono de Koons.

"El arte es vehículo que puede transformar la vida y la comunidad", afirmó ante el auditorio. El interés por el espectador es constante. Más adelante dijo que su preocupación es "la gente y sus respuestas. Es el verdadero ready made que me importa". Vuelve sobre cuestiones sobre la autoaceptación y su confianza en la comunidad de "expandir los límites, trascender". "Lo que es realmente importante es trascender. Eso es el arte, trascender", afirmó.

Ballerina puede verse con entrada gratuita en la explanada del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Av. Figueroa Alcorta 3415, hasta el 7 de septiembre.

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