2 de julio 2008 - 00:00

"Kung Fu Panda"

El oso Po, nuevo héroe de animación de los estudios Dreamworks de Steven Spielberg.
El oso Po, nuevo héroe de animación de los estudios Dreamworks de Steven Spielberg.
«Kung Fu Panda» (id., EE.UU., 2008; habl. en inglés o doblado al español).Dir.: Mark Osborne y John Stevenson. Guión: Jonathan Aibel y Glenn Berger. Animación.

El nuevo producto de animación de Dreamworks, el estudio creador de «Shrek», carece de la misma eficacia de la serie del ogro verde en cuanto a riqueza de relato e ironía «multitarget», aunque compensa el resultado sobre la base de un argumento fuertemente codificado en género (el cine de artes marciales), un protagonista simpático y buenos secundarios, y un libro que, pese a algunas escenas algo violentas aunque no agresivas, está claramente dirigido al público infantil.

«Kung Fu Panda», en ese sentido, es un film que nunca deja a los chicos afuera; no hay chistes de doble sentido, alusiones o situaciones que ellos no puedan entender (no necesitan preguntarle a los adultos de qué se ríen, como hoy ocurre en tantos otros casos), lo que beneficia a la fábula con una homogeneidad casi perdida, y si bien la historia, a medida que se acerca el desenlace, se va apoyando en moralejas sostenidas en clichés, éstos aparecen con gracia y liviandad.

Hay escenas, inclusive, que hasta trampean el cliché a través de un método ingenioso, y que consiste en el empleo de un cliché sorpresivo cuando está por sobrevenir el habitual. La más ejemplificadora es aquella en la que Po, el panda, le manifiesta a su padre (un pato viejo, propietario de un negocio de venta de fideos) sus dudas acerca de ser realmente hijo suyo. El pato, tras decirle «algún día teníamos que hablar de esto, y ya creo que eres lo suficientemente grande como para entenderlo-», le revela entonces otro secreto que hace a uno de los misterios de la historia. Un secreto que también es un lugar común, pero no el esperado.

Básicamente, la historia de «Kung Fu Panda» es la conversión de un oso perezoso, fofo y frustrado, en la categoría de maestro de las artes marciales. Y no sólo eso, sino además en guerrero del reino y en el elegido por la Tortuga emperadora Oogway antes de morir, para lo cual deberá someterse a las enseñanzas del maestro Yoda del film, Shifu, quien tiene sus buenas razones para negarse, en un principio, a transmitirle sus misterios.

Shifu, con lógica más occidental que oriental, descree que semejante mole de pelos y grasa pueda transformarse en un sabio guerrero Kung Fu; además, tiene su propia tropa de elite a la que viene preparando hace rato, con una diestra tigresa a la cabeza; pero, sobre todo, no logra cerrar las heridas que le produjo la traición de Tai Lung, una pantera a quien educó desde pequeña y que hoy, en una prisión de alta seguridad, es el mayor enemigo del reino. No hace falta aclarar cuál será el combate de fondo de la película, ni quién ganará.

El doblaje al llamado « español neutro» es correcto, y carece de los habituales mexicanismos. Quienes opten por la versión en inglés tendrán el valor agregado de las voces de, entre otros, Jack Black (Po), Dustin Hoffman (Shifu) y Angelina Jolie (la Tigresa).

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