18 de marzo 2002 - 00:00

La crisis acecha a las fundaciones

En la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, el vernissage de Josefina Robirosa parecía ajeno al rigor de la calle y propicio para disfrutar de un reencuentro entre amigos, champagne y buena pintura. Para corroborar esa sensación, un artista observó, y no sin razón, «este mundo sigue siendo una isla».

Robirosa
, artista con una identidad muy marcada, con rasgos reconocibles a primera vista pese a los cambios que signaron su carrera, presentó interesantes pinturas de su etapa sesentista y también actuales. En la extensa retrospectiva, el creativo montaje de Gustavo Vázquez Ocampo se conjuga para destacar justamente, el estilo Robirosa.

Sin embargo, la marcada ausencia de coleccionistas y los rumores augurando el fin de algunas instituciones y proyectos ensombrecían el ánimo. Para comenzar, llegó Carlos Fernández Prida, ex presidente de Telefónica, todo un gesto, pues la empresa que hasta ayer dedicó los mayores aportes a las artes había comprometido el auspicio de la muestra y decidió suspenderlo.

«Tenemos cero presupuesto»,
comentó Julio Suaya, sin poder dar cuenta sobre la continuidad de los premios que otorga Telefónica a la investigación junto a la Fundación FIAAR (6.000 pesos), aunque aseguró el apoyo al taller de restauración de obras sobre papel de FADAM.

Si bien existe la voluntad institucional de preservar el espacio ganado en esta última década, el ritmo tempestuoso de la crisis no perdona. Américo Castilla, director de la Fundación Antorchas, institución que junto al Fondo de las Artes contribuyó con sus becas en el exterior y talleres en las provincias a elevar el nivel de formación de artistas y teóricos, confirmó una mala noticia: «La sede del taller Tarea es muy probable que se cierre en el curso de este año, pero continuará el apoyo a los programas de conservación del patrimonio».

Se trata de un centro de excelencia dedicado a la sistemática restauración de la pintura colonial y del patrimonio artístico, que entre sus múltiples intervenciones organizó conjuntamente con el Museo Rodin un seminario taller para capacitar conservadores de estatuaria francesa, frecuente en las colecciones argentinas, iniciativa que culminó el año pasado con la memorable muestra del escultor francés en el Museo de Bellas Artes.

Castilla
, consultado sobre la veracidad sobre los rumores ominosos sobre el futuro de Antorchas, explicó: «La fundación tiene recursos propios y no le solicita a terceros, pero la situación de los últimos años motivó que acrecentara sus programas de apoyo a las ciencias, las artes y la promoción social. La actividad y duración de Antorchas en el tiempo está directamente relacionada a los fondos que dispone, por lo que en vez de sobrevivir indefinidamente asumió el compromiso de vivir menos e incrementar la ayuda. Si bien no está determinada la fecha de cierre, puede aún pensarse en años y no en meses. En agosto se abrirán los concursos de arte, y ahora vamos a adjudicar becas y subsidios que se darán a conocer en mayo».

Entretanto, el vernissage de Alejandro Puente en el Fondo de las Artes coincidió con la reunión de directorio presidida por Amalia de Fortabat. Estaban quienes continúan en el cargo, Luis Benedit, Francisco Kröpfl, Carlos Paz, Sergio Renán, Horacio Salas y Ernesto Schóó, junto a los nuevos directores propuestos por Rubén Stella, Diana Saiegh, Oscar Araiz y la actriz Nora Massi, todavía a la espera del decreto presidencial que los confirme.

A cargo de la administración y finanzas del Fondo, Ramón Valiño informó esa noche que el organismo «tiene un presupuesto de 5,5 millones de pesos, que en 1991 ascendía a sólo 2,5 millones y escaló a 9,2 millones en 1999 debido a una mejor administración de recursos». Sin embargo, «aunque el Fondo se autofinancia y no reclama ni un centavo al Tesoro», como concluye Valiño, la ejecución del crédito presupuestario de este año, como el de todos los organismos del Estado, puede verse limitado si baja la recaudación, dato que genera incertidumbre. Por otra parte, sobre el Museo Colección Fortabat que ya debería estar abierto, ni hablar por ahora.

Entre los presagios aciagos que cruzan el escenario los hay basados en realidades concretas y también infundados, como la posible partida del país de
Eduardo Costantini dejando el MALBA a la deriva. Consultado por este diario, el empresario aseguró la continuidad del museo: «Me voy unos días de viaje, pero vuelvo, en trances difíciles hay que estar presente». También desestimó la versión de que la institución no contara con un fondo de reserva que garantice su supervivencia.

«La Fundación Costantini tiene un fondo propio, que asegura la continuidad del Museo, aunque la estrategia es cuidar el dinero. Suspendimos la muestra de Frida Kahlo y Diego Rivera, porque costaba 800.000 dólares, pero mantenemos la de Lasar Segall que cuesta más de 100.000»
.

Acostumbrado a surfear sobre las crisis que cada año azotan a Latinoamérica, el financista dice que espera sortear el huracán. El objetivo para el 2003 es presentar la esperada muestra de
Guillermo Kuitca, que desde hace 15 años no exhibe su obra en la Argentina. «Aunque habrá que tener en cuenta los costos y ver cómo evoluciona la crisis» agrega, precavido.

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