Durante este año, la Argentina se transformó en el set favorito para la filmación de películas y comerciales extranjeros, y grabación de programas para la TV mundial. Si bien el factor determinante es la devaluación del peso que beneficia a los extranjeros, quienes trabajan en la industria audiovisual destacan que el ingenio argentino ante la crisis resulta altamente valorado por sus colegas foráneos. Este diario consultó a referentes de distintas áreas y la mayoría señaló la creatividad y profesionalismo de la gente y los escenarios naturales de Argentina, pero también hubo quejas sobre la inseguridad política y jurídica que afecta al desarrollo de la industria audiovisual.
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Para María Solá, de Compañía Cinematográfica S.A, «Tenemos un altísimo nivel creativo en nuestras agencias y un standard de producción excelente, que cuenta con directores reconocidos y premiados en todo el mundo. Hasta diciembre del año pasado, los costos eran, para estandares de alta calidad, equivalentes a producir en Miami, y más altos que toda la región. La excepción era y sigue siendo Brasil, que cuenta con un fabuloso sistema de protección de su industria y que obliga, por costos, a las empresas a producir allí las piezas para toda la región. Pero tras la devaluación, el mercado refleja, a mismos estandares de calidad, diferencias de hasta 30 por ciento con los mercados con los cuales tradicionalmente fuimos comparados».
Los números son contundentes: una película de 100 millones de dólares en Estados Unidos se puede realizar en Argentina con 10 millones. Dejando de lado el costo de contratar a megaestrellas, al extranjero le cuesta 10 veces menos producir en nuestro país. Este año se filmó aquí «Imagining Argentina», de Christopher Hampton, obedeciendo más a razones temáticas que económicas. Sin embargo, se decidió contratar un centenar de técnicos argentinos, así como servicios y empresas nacionales. Gracias a los beneficios que sacaron de la devaluación, la película les costó 12 millones de dólares, con los cachets de Antonio Banderas y Emma Tompson incluidos. Riki Saul, director de Raya y Dale Campeón (la primera produce comerciales de radio y la segunda es una productora de films publicitarios de TV) expresó: «Todas las producciones que realizamos y que vendemos en toda Latinoamérica, incluyendo Miami y México, son hechas en Argentina. Obviamente, dado el cambio actual, vendemos en dólares y producimos en pesos con lo cual trabajando para el exterior obtenemos el mayor beneficio».
En el ámbito televisivo, PyP Endemol está grabando en el país «Fear factor», programa que tortura a sus concursantes con pruebas tales como hacerlos comer lombrices o ser sumergidos en agua helada, pero lo curioso es que el ciclo no se verá en la pantalla local. Han llegado ya pequeños equipos desde Holanda y México y vendrán otros de Rusia, Francia, España e Inglaterra, para grabar aquí el ciclo completo y llevarse las latas a sus países de origen. Marcelo Kohen, responsable de PyP Endemol, explicó que «esta forma de producción se llama back-to-back y consiste en aprovechar el montaje de una infraestructura de programa, para varios países. La elección de Argentina obedece, por un lado, a la ventaja cambiaria, pero por el otro, a que demostramos tener la calidad de producción que requiere un programa como éste. Además, les conseguimos hoteles y catering de calidad a mitad de precio».
•Tentación
Los talentos locales no sólo son contratados por empresas extranjeras que vienen a filmar aquí sino que son tentados para trabajar para empresas del exterior. José María Visockas, director creativo de «Neuronal Ray», empresa que se dedica, entre otras cosas al diseño de efectos especiales, dijo a este diario: «Recibimos ofertas de EE.UU. para hacer trabajos de animación 3D y desarrollo de páginas web. También trabajamos sobre sitios ubicados en Chile, Uruguay, España, Italia y estamos en conversaciones para hacer algo en Asia».
Respecto del desarrollo tecnológico que insume la producción audiovisual, Argentina está al nivel de los países desarrollados -en lo que hace a software-ya que Internet permite conseguir programas de avanzada en forma gratuita, con demostraciones que llegan mensualmente. En relación al hardware, al devaluarse el peso, los precios treparon en proporciones siderales.
«Los números se fueron a las nubes-se queja Visockas -y no hay una persona en el gobierno que piense en desgravar totalmente los insumos tecnológicos. Prefieren cobrar derechos de importación por los CD´s, computadoras, etcétera, que liberar el mercado, pensando que en el futuro, el país se verá beneficiado por el nivel tecnológico exportable alcanzado. Utilizamos computadoras por las que pagamos más del 50 por ciento de su valor en concepto de impuestos, derechos de importación, etcétera, y que en su momento pudieron ser adquiridas porque el peso estaba altísimo». Saul concluyó: «Argentina tiene creatividad, apreciable tecnología, escenarios naturales, calidad de directores, pero el único y gran inconveniente es la inseguridad política, jurídica y económica. Si esto mejora, el crecimiento de nuestra industria de cara al exterior sería mucho mayor al que hemos alcanzado hasta ahora».
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