Al término de un festín de desplazamientos perfectos, saltos coordinados y piruetas exactas, falló el último movimiento, el único que escapó al control de Oscar Araiz: la repleta y eufórica sala del Colón, con palmas enrojecidas de aplaudir largamente a tanta étoile, observó que Cristina Fernández de Kirchner se levantaba de su asiento, seguida por su comitiva. Interpretando, erróneamente, que era esa la señal para abandonar el teatro, el Colón se vació de golpe.
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Una pena para el gobierno y mucho más para la primera dama, que no se estaba yendo de la sala sino que se encaminaba hacia el escenario para presidir la entrega de distinciones al Ballet Estable del Colón, que festejaba justamente con esa Gala los 80 años de su creación. Fue así que, por culpa de ese movimiento no coordinado, hubo un número en la fiesta del domingo que casi no tuvo público. Cristina de Kirchner entregó medallas realizadas con el zinc del techo original del teatro (de un sector que se retiró y conservó cuando se realizaron algunos trabajos de remodelación en los últimos años) a figuras ya jubiladas del Ballet Estable y a otras en actividad.
La senadora Fernández de Kirchner es titular del comité honorario del homenaje por decisión del fugaz ex director del Colón, Tito Capobianco, cuyo elenco de designados cayó precipitadamente después de su renuncia: sólo sobrevivieron Salvatore Caputo como director del Coro Estable, por razones de calidad artística, y el comité honorario de este homenaje, por razones obvias.
Sin embargo, cuando Capobianco planeó los festejos por los 80 años del Ballet, no pensó en ofrecerle a la primera dama la presidencia del comité por nostalgias de Regina Pacini (quien además de haber sido primera dama en la presidencia de Marcelo T. de Alvear fue, también, notoria soprano), sino por otros motivos. Capobianco, entre los muchos choques que tuvo durante su breve gestión, encontró uno muy fuerte con la Fundación Amigos del Teatro Colón ( Teresa de Bulgheroni, Nelly Arrieta, etc.), y creyó encontrar en el respaldo del gobierno un reaseguro para su política en el teatro, lo que finalmente no le sirvió de nada.
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