«La estafa maestra» («The Italian Job», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: F. Gary Gray Int.: M. Wahlberg, Ch. Theron, E. Norton, S. Green, J. Statham.
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Comandados por Michael Caine, los ladrones hipersofisticados de «Faena a la italiana» («The Italian Job», Peter Collinson) parecían bastante torpes, pero se las arreglaban para hacerse con una montaña de lingotes de oro, aunque sea por un ratito. Ese film de 1969 es todo un ejemplo de como lograr una pequeña joyita combinando dos o tres elementos extremadamente sencillos: media docena de buenos actores (Caine, Noel Coward, Benny Hill, Raf Vallone, Robert Powell), un robo diseñado para que tres simpáticos autitos Minicoopers anden a toda velocidad por todos lados, una dosis generosa de ironía, humor negro, picaresca y una banda sonora a la medida a cargo de Quincy Jones.
En 2003, los ladrones tienen menos imaginación. Sin caer tan bajo como las blasfemas remakes de «La Fuga» o «El Affaire de Thomas Crown», el nuevo «Italian Job» no le llega ni a la rueda de auxilio del Minicooper rojo conducido por Caine hace tres décadas. Manteniendo los Minicoopers y la idea de hackear los semáforos para generar un caos que permita controlar los movimientos de un camión de caudales, el nuevo guión eliminó por completo la ironía y el espíritu perdedor de los personajes, alterando por completo el sentido de la historia. Ahora el oro no importa, y el robo es una venganza personal de Mark Wahlberg, Charlize Theron y sus secuaces contra su traicionero ex socio Edward Norton.
Desde una perspectiva actual, «La Estafa Maestra» no deja de ser un buen policial, e incluso sin conocer el film de Collinson, puede parece inteligente, ingeniosa, original y hasta un poco audaz por su descripción de hampones encantadores. Si bien en el medio sobran diálogos, con el complicado atraco inicial en Venecia y la reelaboración de la carrera de autitos diminutos en medio del tráfico ya se consigue un nivel muy superior al de la nueva «Rápido y Furioso». El director F. Gary Gray no sólo puso todo su talento en cada escena de acción, sino que también se empecinó en filmar stunts reales, como en los buenos viejos tiempos, sin esos autos chocadores con efectos digitales que arruinan la mejor road movie. El único aporte original es una serie de chistes sobre el verdadero origen del Napster, y también hay un leit motiv musical: una nueva versión de «Money» de Pink Foyd, aggiornada por Roger Waters.
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