La escena
humorística más
lograda de «La
gran seducción»,
liviana comedia
canadiense que
pierde puntos
cuando guionista y
director pretenden
insuflarle seriedad
y reivindicación
social.
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Pero los empresarios ponen algunas condiciones complicadas. La principal es, que para que haya fábrica, la aldea debe tener un médico residente, lo que al parecer no es cosa fácil, pero liderado por Por una caprichosa vuelta del guión (esto es una comedia), un joven médico de Montreal llamado
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