ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

25 de abril 2006 - 00:00

La música clásica encontró nueva morada en una sinagoga

ver más
Interior de la sinagoga Beit HaKnesset, en cuyo escenario desmontable actuarán los artistas. Abajo, el violinista Schlomo Mintz, que debutará el 3 de mayo.
Como en el Colón pero en una sinagoga de Belgrano. Así puede resumirse la actividad musical que -a favor de una acústica comparable con los mejores teatros del mundo- viene encarando la comunidad Amijai, en la calle Arribeños. Artistas de la talla de Bruno Gelber, Ralph Votapek, la Camerata Bariloche, los solistas y los cantantes del elenco del Colón y el magnífico violinista israelí Shlomo Mintz (discípulo del gran Isaac Stern) han pasado o pasarán por el escenario desmontable de este templo judío.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La sinagoga es de reciente construcción; fue inaugurada hace menos de dos años (en agosto de 2004) y -casi como un homenaje a la diversidad cultural de Buenos Aires- está ubicada al borde de la «Chinatown» porteña. Se trata de un bellísimo complejo (el proyecto fue del estudio Lestard Baudizzone) que -entre otros detalles dignos de una visita al margen de la fe- rodea al «Beit HaKnesset» (el templo propiamente dicho) de un espejo de agua, algo casi impensable en pleno barrio de Belgrano.

Uno de sus principales «activos» musicales es un piano Steinway de principios del siglo XIX, donación de un mecenas anónimo. El otro es la acústica, casi una sorpresa en este auditorio que puede llegar a albergar a 600 personas.

«Cuando estábamos en plena construcción, nos dimos cuenta casi por casualidad de la extraordinaria acústica que tenía el salón; después, Darío Volonté, Bruno Gelber y varios artistas más nos confirmaron que era comparable con la del Colón y por eso no sólo aceptan tocar aquí (muchas veces por cachets muy inferiores a los que percibirían en otras partes) sino que además se ofrecen a hacerlo. Tenemos una larga lista de músicos que quieren hacerlo», dice Natalio «Chiche» Garber, presidente de la Comunidad Amijai (que podría traducirse libremente desde el hebreo como «Mi pueblo vive»).

Garber, de larga vinculación con el mundo de la música, revela que «al principio el hecho de que los recitales sean en una sinagoga cohibía a quienes no son habitués del templo (tanto judíos como no judíos) pero estamos construyendo una boletería fuera del templo para facilitar la venta de entradas».

Por su parte Eugenio Scavo, director del proyecto musical de Amijai dice que «queremos ser un 'pequeño Colón' en Belgrano, y por eso no sólo programamos música clásica y ópera: igual que el Colón, también tocaron aquí músicos populares de gran nivel, como Luis Alberto Spinetta, Jaime Torres, la orquesta de tango de Osvaldo Requena. De todos modos, el acento principal está en lo clásico, con ocasionales incursiones por lo popular».

¿Cómo se compatibiliza el hecho de que el mismo salón sea usado para celebrar oficios religiosos y -en otros días y horarios, desde ya- funciones musicales? «No hay ningún problema: la música también nos eleva y nos pone en contacto con Dios», dice Darío Feiguin, el joven rabino de la comunidad.

Por esa razón, seguramente, el 15 de junio se escuchará en Amijai el Réquiem K626 de Wolfgang Amadeus Mozart, que no es otra cosa que una misa. Garber reconoce que «quizás los que tenemos algunos años nunca pensamos escuchar misa en una sinagoga, pero las cosas han cambiado mucho en la relación entre ambas religiones, y además se trata de una obra maravillosa».

De todos modos, el «rab» Feiguin demandó que su «bimá» (púlpito) fuera preservada como tal, por lo que hubo que construir un escenario desmontable, que se coloca en el templo los días de concierto. «Lo hicieron técnicos del Colón», revela Scavo, de larga trayectoria en ese coliseo municipal.

La próxima función «fuerte» en Amijai será el 3 de mayo: Mintz tocará acompañado de lo Orquesta Académica del Teatro Colón. Además de interpretar obras de Mozart, Tchaikovsky y el concierto en Re Menor para violín y orquesta de Beethoven, se escuchará el HaTikvah, el himno de Israel: sucede que ese día se celebrará el 58° aniversario de la crecación del estado judío.

Scavo revela que «fue complicado conseguir las partituras para la orquesta pero los ensayos no fueron tan complicados: es que la música está tomada de un poema de Szmetana y la mayoría de los músicos la conocía».

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias