11 de enero 2002 - 00:00

Levantar el espectáculo hubiera sido una cobardía

Luis Aguilé
Luis Aguilé
(11/01/02) Al contrario de muchos argentinos que por estos días anhelan viajar a España, Luis Aguilé regresó para celebrar el décimo año del ciclo «Por las calles de Madrid». «Yo tenía firmado este contrato pero podría haber dicho que por la situación del país levantaba mi espectáculo. No lo hice porque sería una cobardía», explica el legendario cantante, sin desconocer las dificultades de estrenar en medio de la desalentadora coyuntura que vive la Argentina, su país de origen, aunque hace tiempo tiene la nacionalidad española.

Optimista a pesar de todo, Aguilé debuta hoy en el Astral con «España es una fiesta», un show que él mismo califica de «light», donde se reencuentra con su ex pareja Mariquita Gallegos e incorpora al elenco al español Manuel de Segura. Dialogamos con el artista -en medio de un auténtico acoso de buscadores de autógrafos- sobre este nuevo espectáculo, su vida en España, la extensa trayectoria y, desde luego, sobre el reencuentro con Mariquita Gallegos.

Periodista: ¿A qué se debe su regreso a «Por las calles de Madrid», después de seis años sin interpretarlo?


Luis Aguilé:
Como no soy repetitivo, hice otro tipo de espectáculos. Pero como soy ante todo un hombre de teatro, aunque también grabe discos y haga shows personales, de todas las historias de las calles de Madrid, las que yo hice batieron récords de recaudación, así que acepté volver. Fue el primero en el verano del ´97, por eso luego de tres años que no vengo a Buenos Aires, regreso con este show.

P.: ¿Y cómo encuentra Buenos Aires?

L.A.: A pesar de todos los problemas que tiene la Argentina, Buenos Aires está entre las primeras quince ciudades culturales del mundo. El argentino no puede abandonar la costumbre de ir al teatro, de leer libros, de asistir a conciertos ni nació para estar en su casa. Por eso entiendo que la gente esté agobiada porque no puede hacer lo que desea.

P.: ¿Cómo enfrenta un estreno en medio de semejante crisis?


L.A.:
Yo tenía firmado este contrato pero podría haber dicho que por la situación del país levantaba mi espectáculo. Sin embargo, uno no debe renunciar precisamente en los momentos críticos; estas circunstancias deben ser pasajeras, yo apuesto por la Argentina porque me importa.

P.: Sin embargo pasó muchos años fuera del país...


L.A.:
Aunque tenga gran parte de mi carrera hecha en Europa y en Estados Unidos, sería una cobardía no venir aquí. Yo estoy incorporado en el público argentino, no tengo que triunfar dentro de sus mentes. Para mí, ese público es fundamental porque me acompañó en mis primeros pasos y me enseñó a superarme, porque es realmente exigente. Yo le debo mucho a mi país, pues con estudios primarios y secundarios de colegios públicos, he quedado finalista dos veces del Premio Planeta.

P.: Entonces, ¿por qué se fue?

L.A.: Yo soy pionero de todos los cantantes que ha habido aquí y le asfalté el camino a todos. Comprendí en un momento de mi carrera que tenía que internacionalizarme porque era privativo para poder continuar una carrera, si me hubiera quedado en la Argentina hubiera desaparecido hace 25 años del mundo de la canción. Entonces cuando me vinieron a buscar de España acepté.

P.: ¿Por qué cree que hubiera desaparecido? ¿Ocurrió eso con colegas suyos?


L.A.:
Aquí en Argentina, los cantanes tenían un techo, yo hice cine, teatro, televisión, tuve discos de oro y llega un momento en que no queda nada más y debes tratar de hacer lo mismo, pero afuera.

P.: ¿Cómo ve al país viviendo en el extranjero?


L.A.:
Afuera da la impresión de que éste es un naufragio de diez mil personas y que hay sólo 70 botes salvavidas, pero nosotros también tenemos que reciclarnos, tenemos que aprender a no vivir con tanto status ni tanta moda. Es cierto que los argentinos no nos sacrificamos ni queremos perder nunca; hay un chiste que dice «Ustedes los Argentinos, que fueron campeones mundiales en fútbol, de automovilismo, sin embargo en la guerra de Malvinas perdieron. Y el argentino responde: no perdimos, salimos segundos».

P.: Es un ejemplo un poco doloroso...

L.A.: Con eso quiero decir que el no perder bajo ningún punto de vista es una mentalidad argentina. Hay que sacrificarse algunos años. Yo en mi carrera me he sacrificado muchas veces, he estado incómodo en muchos lugares pero he persistido y tolerado con paciencia. Esa es la única forma de la continuidad. Los artistas tenemos una vocación muy difícil, pasamos muchas necesidades y trabajamos como cualquier civil normal, pero la gente no lo sabe y cree que vivimos en la opulencia.

P.: Hablemos del estreno de mañana.

L.A.: Este es un espectáculo light. La gente pretende que cuando va a ver un show en verano, debe tener la misma altura que los espectáculos de invierno, y no es así. Los de invierno se preparan para una temporada larga y los veraniegos tienen que tener la dignidad de una buena presentación, de no ser vulgares, de tener música agradable, porque para eso son de verano.

P.: O sea que estima difícil que vaya a durar el año que pauta el contrato...

L.A.: Primero hay que debutar, después veremos si llegamos al año, por eso está concebido como un respiro primaveral. Es una propuesta muy bonita y divertida, con excelente vestuario y escenografía de Edgardo Benvenuto, con números escritos especialmente para esta ocasión y con la actuación especial de Manuel de Segura, un muchacho que invité desde España y será un gran suceso. También se destacan los tenores y sopranos líricos del Colón, hay tres coreógrafos y lo importante que este show tiene un argumento, no es un simple varieté. Además, estará Mariquita Gallegos, a quien le escribí un tema que se titula «Suspiros».

P.: ¿Cómo fue el reencuentro con Mariquita?


L.A.:
Yo no la veía hacía treinta y largos años, la vi aquí en el escenario y fue como si me presentaran a un artista que va a participar en el espectáculo.

P.: Pero ella no es exactamente una desconocida para usted...


L.A.:
Los años cambian las vidas, ahora somos personas absolutamente diferentes, pese a que fuimos novios seis años y que vivimos casi como un matrimonio. Mariquita está espléndida como actriz y me alegro mucho por ella, obvio.

P.: ¿Cómo se llevan?

L.A.:
La trato con mucha dulzura y respeto porque es una colega, además, yo propuse que viniera Mariquita porque hacía tiempo que no trabajaba.

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