La Justicia dijo cosas que la Historia no escuchaba

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Diálogo con Juan Manuel Palacio sobre su nuevo libro, "Desde el banquillo".

Registrar la evolución de la sociedad y la justicia través de siete juicios que tuvieron lugar desde la Colonia a hoy es lo que propone “Desde el Banquillo” (Edhasa) que, bajo la dirección del historiador Juan Manuel Palacio, reúne trabajos de los historiadores Dario Barriera, Lila Caimari, Raúl Fradkin, Roberto Gargarella, Ricardo Salvatore, Eduardo Zimmermann y el propio Palacio. Desde Alemania, donde está realizando investigaciones históricas en el Instituto Iberoamericano de Berlín, dialogamos con Palacio, licenciado en Historia (UBA), doctor en Historia (UCLA) e investigador del CONICET.

Periodista: ¿Qué país y qué justicia aparecen revisando expedientes judiciales?

Juan Manuel Palacio: Las fuentes judiciales son parte del repertorio que hace tiempo que los historiadores incorporamos para reconstruir el pasado. Con un grupo de ellos nos planteamos usar esas fuentes para contar una historia argentina diferente desde la perspectiva que ofrece el mirador de un caso judicial. Saber del país, de la sociedad y de la justicia de otro modo. Al cobrar actualidad el tema de la justicia en nuestro país hizo que el editor se interesara en nuestro proyecto, que si bien es un asunto histórico contiene juicios contemporáneos que suman interés.

P.: La atracción de los hechos judiciales hace que se vuelvan novelas, teatro, películas.

J.M.P.: En el caso del historiador no solo muestran lo más obvio, los conflictos de una sociedad, de la gente entre sí, de las personas de conducta desviada que tienen problemas con la justicia, sino además en el teatro del juicio la gente habla de sus problemas, los representantes del Estado despliegan un discurso que muestra sus convicciones, que son históricas y van cambiando con el tiempo. No es lo mismo lo que pensaba el Estado sobre los delincuentes en 1820 que lo que en 1970 o lo que piensa hoy, ni es lo mismo cómo interviene el Estado en un conflicto civil, en un divorcio, en una relación padre hijo. El juicio es un escenario donde se desarrolla la trama de un conflicto, por eso tiene tanto atractivo. La gente actúa porque quiere ganar y hace un discurso estratégico. En los expedientes escuchamos voces que no se escuchan en otros documentos. Voces que no han dejado nada escrito, en el juicio hablan en forma personal o a través de un abogado. Cuentan lo que les pasa, su versión de los hechos, su circunstancia. Eso nos permite a los historiadores saber de la vida cotidiana de la gente común.

P.: ¿Cómo eligieron los siete casos judiciales que van de la colonia a la actualidad?

J.M.P.: Tomamos momentos y casos más o menos insoslayables: la época colonial, la Independencia, fines del siglo XIX cuando Buenos Aires se convierte en una ciudad cosmopolita. En el siglo XX la creación del Derecho del Trabajo, y la judicialización de los desaparecidos y los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Así surgió el tema de cuál ha sido la relación de los argentinos con el orden legal y con la justicia en particular. Eso hizo que el siglo XXI tuviera que estar presente con la eclosión de los nuevos derechos: los de los consumidores, de las minorías, los ambientales como el juicio al Estado de la gente que vive en la cuenca Matanza-Riachuelo.

P.: Los casos sorprenden, el juicio a los asesinos de Facundo Quiroga hace cambiar las ideas sobre la ley en la época de Rosas.

J.M.P.: El libro está sembrado de paradojas. El juicio por el crimen de Barranca Yaco muestra que, bajo un gobierno autocrático, el dictador hace disponer un juicio absolutamente puntilloso, impecable, y respetuoso de todos los procedimientos legales vigentes. Rosas, traslada el juicio que se hacía en Córdoba. Se lo quita a los jueces puestos por los Reinafé, que eran quienes habían ordenado el asesinato de Quiroga. Un juicio amañado que, entre otras cosas, muestra que los escándalos en torno a la corrupción de los jueces no es algo de ahora. Fue un escándalo público que no trascendió porque no había redes sociales, sin embargo cuando cuelgan a los responsables en una plaza pública la gente participa, de una manera bastante cruel, lo que muestra el interés por ese juicio. Eso se amplía con los medios de comunicación, ocurre con crímenes que ponen en la tapa la prensa amarilla, como el crimen y castigo de Castruccio, en 1888, en el que un inmigrante que planea un crimen perfecto contrata un criado para cobrar el seguro. Caso que revela las potencialidades de una sociedad abierta, el ascenso social, los nuevos delitos, y los modernos criterios de justicia y castigo desarrollados por el Estado y el sistema policial, judicial y carcelario.

P.: ¿Cuál resulta ser, históricamente, la idea de los argentinos sobre lo legal y lo ilegal?

J.M.P.: Esa es la principal paradoja de “Desde el banquillo”. Lo primero que nos sale es atormentarnos por lo que no somos, la parte en que fallamos de los modelos ideales, pensamos que nuestras instituciones son lo peor que hay, y nuestro poder judicial mirá lo que es. Hay un desprestigio que pareciera estructural, una clara decadencia, una debilidad de nuestro sistema que da la impresión de que siempre fue así. Por otro lado la historia muestra que hay una gimnasia, una cultura legal en la sociedad que es muy antigua y bastante sofisticada, en cuanto al lugar y los derechos que tiene la gente y como puede hacerlos valer ante los tribunales. Por otro lado está el uso que ha hecho la sociedad de la justicia, y así como a la vez puede criticarla y hablar de la corrupción la sigue eligiendo como el lugar donde mejor puede resolver sus problemas. Si la gente sigue yendo a la justicia es porque piensa que es mejor eso que arreglar los problemas y conflictos privadamente. Esto es interesante de resaltar para poder tener una visión más serena y de más largo plazo.

P.: ¿En qué está trabajando ahora?

J.M.P.: Hace poco publiqué “La justicia peronista” que trata sobre la Justicia del Trabajo que creó Perón y ahora con otro grupo de historiadores estamos investigando cómo fueron conformados los tribunales de trabajo en todo el país y lo que implicó eso dado que involucraba intereses patronales, sindicales y de gobierno. Además, estoy escribiendo una “Historia de la Provincia de Buenos Aires”.

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